CUANDO ENTRA EN VIGOR EL ACUERDO MERCOSUR-UE Y QUÉ IMPACTO TIENE PARA ARGENTINA

Un breve análisis sobre las consecuencias más directas de la firma de los Acuerdos de Asociación y de Comercio Interino entre ambos bloques regionales.

Mag. Agostina Salman

El 17 de enero de 2026, tras 26 años de negociaciones, se celebró la firma oficial del Acuerdo Mercosur-UE, en el Teatro San José de Flores del Banco Central de Paraguay, Asunci´ón, donde en 1991 se fundó el Mercosur. Los bloques sellaron la creación de un área de libre comercio que integrará a más de 720 millones de personas, convirtiéndose en la más grande del mundo, no sólo por el volumen de consumidores sino por su potencial productivo.

El objeto de este texto no es analizar posturas ni discursos políticos, sino reconocer el escenario actual y su futuro inmediato, a través de los principales actores involucrados, sus acciones -motivadas por sus intereses- y las consecuencias más directas. En este sentido, cabe señalar que la firma no es la entrada en vigor plena del Tratado.

El primer gran desafío radica en el Parlamento Europeo, donde el texto será remitido para su análisis. En concreto, las comisiones de Comercio Internacional (INTA) y de Asuntos Exteriores (AFET) emitirán informes técnicos que luego serán sometidos a votación en el pleno de la Eurocámara. Y, en esa instancia, la Eurocámara solo puede aprobar o rechazar el texto en su totalidad, sin posibilidad de realizr enmiendas parciales. Grupos políticos y delegaciones nacionales que se opusieron al pacto en el Consejo -como Francia, Polonia e Irlanda- podrían inclinar la balanza, aun cuando sus grupos mayoritarios partidarios respalden la ratificación.

Otro factor que podría introducir una demora significativa es la solicitud de dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Un grupo de 145 eurodiputados propuso esta iniciativa al cuestionar la base jurídica empleada para aprobar capítulos comerciales sin intervención de los parlamentos nacionales. Si la Eurocámara aprueba esa moción por mayoría simple, el proceso de ratificación quedará suspendido hasta que el TJUE emita su opinión, lo que podría extender el calendario por varios meses o incluso años.

Superada la instancia del Parlamento Europeo y evitado o completado un eventual dictamen judicial, el tratado deberá ser ratificado por los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE; por el momento, sólo para aquellos capítulos que exceden la competencia estrictamente comercial, como cuestiones ambientales, sanitarias o de movilidad de inversiones. La ratificación nacional, en muchos casos, depende de debates internos donde los sectores productivos -especialmente el agrícola- ejercen una fuerte presión. En Francia, por ejemplo, la oposición al acuerdo proviene de sectores agrícolas y ambientalistas, que señalan riesgos para la producción bovina y avícola, aun con cuotas acordadas para limitar el impacto competitivo.

Si bien los países miembros del Mercosur enfrentan procesos más simples en sus parlamentos, no están exentos de tensiones internas para aprobar el acuerdo. Paraguay ya expresó reservas sobre condiciones y límites de acceso al mercado europeo, mientras que Bolivia -en proceso de adhesión plena al bloque sudamericano- aparece como un caso potencialmente más complejo debido a los desafíos domésticos como es la deforestación; aspecto medular en las exigencias medioambientales del acuerdo.

En términos prácticos, el acuerdo podría entrar en vigor de manera provisional en capítulos vinculados al comercio, si la Eurocámara acepta su aplicación anticipada, como ocurrió con otros tratados similares. No obstante, su vigencia plena y definitiva requerirá que se cumplan todas las etapas previas: revisión parlamentaria europea, posible consulta al Tribunal de Justicia, ratificación nacional en cada Estado miembro de la UE y aprobación en los Congresos de los países del Mercosur.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA ARGENTINA?

Sólo por centrarnos en uno de los aspectos comerciales más renombrados, resulta importante saber que el Acuerdo establece una rebaja generalizada de retenciones -excepto para la cadena soja, a la cual aplica un tope del 14%-; además de la eliminación de alicuotas de derechos de exportación (DEX). Sólo por esto, de entrar en vigor, daría un gran impulso a la producción y el comercio argentinos.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario que proyecta el impacto del esquema de reducción de alícuotas y utiliza el modelo AGMEMOD-AR, arroja una estimación de ingreso adicional de divisas por exportaciones agroindustriales en USD 10.529 millones en 10 años. También muestra el incremento previsto del área sembrada total en Argentina con los 6 principales cultivos (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) -ver gráfico debajo-.

Este Acuerdo transatlántico es sumamente amplio y está estructurado en tres pilares -comercio, diálogo político y cooperación-; con implicaciones geopolíticas, económicas, comerciales, regulatorias y de política industrial. En materia de acceso a mercado, el núcleo es claro: la eliminación de más del 90% de los aranceles bilaterales, acompañada de la reducción de barreras no arancelarias y de armonización regulatoria.

El Mercosur, tradicionalmente un mercado protegido para la oferta europea -con aranceles elevados en automóviles, maquinaria, químicos o farmacéuticos-, suprimirá derechos de importación sobre más del 91% de los productos europeos exportados al bloque (con plazos de desgravación más largos para sectores sensibles).

A su vez, la UE amplía el acceso a su mercado con un diseño que combina liberalización, contingentes arancelarios y salvaguardias para productos especialmente sensibles.

El acuerdo también ordena el cómo del comercio contemporáneo: procedimientos aduaneros y de facilitación, reglas de origen, barreras técnicas, medidas sanitarias y fitosanitarias, y disciplinas de contratación pública. En este último punto, la apertura de licitaciones públicas en los países del Mercosur a empresas europeas en condiciones de mayor igualdad puede convertirse en una palanca infrautilizada para proyectos de infraestructuras, digitalización y transición energética.

Hay, además, una dimensión que suele pasar desapercibida en el debate público: las indicaciones geográficas. Según la Comisión Europea, el Mercosur reconocerá 344 indicaciones geográficas europeas, reforzando la protección de productos de origen y calidad diferenciada. En sentido inverso, el acuerdo protege también en torno a 220 indicaciones geográficas del Mercosur. Esto consolidaría el comercio de alto valor añadido y reduciría el espacio para imitaciones.

Por último, está la cuestión que hoy definiría el margen político de la entrada en vigor: la sostenibilidad. El texto integra el Acuerdo de París como elemento esencial de la relación, incorpora compromisos para combatir la deforestación y recoge obligaciones vinculadas a estándares laborales, además de mecanismos de seguimiento, participación y control por parte de la sociedad civil (ver artículos anteriores).

Este capítulo se acompaña de instrumentos de apoyo: la Comisión Europea ha planteado un fondo reforzado de cooperación por 1.800 millones de euros, en el marco del Global Gateway, para acompañar la transición verde y digital. En términos cuantitativos, la promesa tampoco es menor. Estimaciones recientes apuntan a que el acuerdo elevaría de forma significativa los flujos comerciales bilaterales, con efectos adversos muy limitados sobre el comercio con otras regiones. Quizás «la preparación» de las industrias y Pymes -locales y extrnjeras- sea el factor sorpresa, probablemente resuelto con aprendizaje a diario, donde el acompañamiento político-estatal para su correcta actualización y leal competencia resultará clave.

Mientras tanto, las reflexiones inmediatas sugieren pensar en qué papel quiere desempeñar la UE en un escenario de competencia geopolítica creciente, y qué modelo de desarrollo elige América Latina para capitalizar su enorme riqueza en recursos naturales. Europa necesita socios que aporten escala, recursos, afinidad y confiabilidad; y el Mercosur necesita inversión, tecnología y acceso estable a un gran mercado para sofisticar y diversificar su matriz productiva, y promover un desarrollo que se asiente en un lenguaje de derechos, normas ambientales, empleo y multilateralismo que forma parte de la agenda aspiracional de la mayoría de las sociedades del bloque regional.

El rearme alemán en la encrucijada geopolítica actual de la Unión Europea

Mg. Agostina Salman – Proyectar Nación

Imagen ilustrativa de las banderas de Alemania y de la Unión Europea, sustraída del sitio web: https://www.tatsachen-ueber-deutschland.de/es/alemania-y-europa

A raíz de la ponencia que compartí en el XVII Congreso Nacional de Ciencia Política, organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político en la Universidad Nacional de Rosario, me pareció oportuno desarrollar de forma escrita, breve y de manera comprensible, de qué se trata el actual proceso de rearme alemán -y de otros países europeos-, en el particular contexto que atraviesa la Unión Europea (UE), al que llamo “encrucijada geopolítica”.

Resulta ineludible recordar que la defensa de la democracia es uno de los elementos fundacionales y unificadores por excelencia de la UE; junto a la libre iniciativa económica, el respeto por los derechos humanos, entre otros. De esta manera, la UE ha buscado promover un conjunto de valores aceptados y reconocidos por los ciudadanos e implementado por los gobiernos, y tener una respuesta multilateral ante problemas globales. El esfuerzo por definir o caracterizar al sistema internacional actual recae en varios interrogantes. ¿Estamos ante un orden internacional bipolar?, ¿apolar?, ¿multipolar, tripartito? Entre las múltiples perspectivas y diferentes autores, algunos coinciden en que estamos atravesando un punto de inflexión, comparable con aquellos hitos de las relaciones internacionales, cambios de paradigma como lo fueron Westfalia, Viena o Yalta. Incluso la teorización en el campo de las relaciones internacionales sobre los procesos de integración y el regionalismo, comienzan a verse finitas por otros interrogantes: ¿es la UE una potencia en descenso?, ¿es éste el fin de la supranacionalidad?.

El escenario percibido por la UE presenta una progresiva difusión del poder, acompañado por más incertidumbre, más inestabilidad y más interdependencia. La invasión rusa a Ucrania, la búsqueda de autonomía estratégica y transición energética, el regreso de Trump a los Estados Unidos -con su nueva política arancelaria y sus declaraciones, que ponen en duda la (indiscutida hasta hoy) alianza transatlántica-, el liderazgo Chino -con sus tratados estratégicos y su veloz asimilación tecnológica, y el “regreso” de la proliferación nuclear como amenaza y tema de agenda tras el reciente conflicto entre Israel e Irán

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MÁS DE SIETE AÑOS EN EL TIBET

Lic. Agostina Salman – Proyectar Nación

Admito que, si no es por la película de 1997, reconocida por la actuación de Brad Pitt, poco escuché hablar del Tíbet. Aquel drama histórico narra, justamente, algunos sucesos entre 1944 (fin de la Segunda Guerra Mundial) y 1950 (entrada del ejército de liberación popular chino a la región del Tíbet). “7 años en el Tíbet”. Este año, 2022, se cumplieron 72 años de la presencia china en el Tíbet. ¿Dónde está el Tíbet? ¿Qué sabemos al día de hoy sobre esta otra perla asiática?

¿Donde está el Tíbet? – imagen publicada por la BBC

Mao Zedong fue el fundador y máximo representante del Partido Comunista de China, y presidente de la autoproclamada República Popular China. En el plano ideológico, Mao asumió lineamientos del marxismo-leninismo, pero con matices propias adaptadas a la sociedad china. Por ejemplo, el maoísmo, otorgó un papel central a la clase campesina como motor de la revolución. Planteamiento que difiere de la visión tradicional soviética, que veía al campesino como una clase de escasa capacidad de movilización, y adjudicaba mas bien a los trabajadores urbanos como protagónicos en la lucha de clases. Mao consolidó su liderazgo, y su conducción (también calificada como dictadura), se caracterizó por recuperar la unidad e independencia del Estado chino, después de un siglo de fracturas territoriales y quebramiento de su soberanía, con influencia de las potencias occidentales y Japón. Llevó a cabo masivas campañas de reafirmación ideológica, que provocaron grandes conmociones sociales y políticas, incluso cuando se lo responsabilizó de la gran hambruna china y se intentó alejarlo de la dirigencia del Estado.

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LA UNIÓN EUROPEA Y SU RECUPERACIÓN

Imagen: Lic. Agostina Salman – Agosto 2020
Proyectar Nación

Lic. Agostina Salman


La Unión Europea y su recuperación.

Poco menos de un mes atrás, tras una cumbre extraordinaria en la ciudad belga de Bruselas, los dirigentes y representantes de la Unión Europea pactaron un saldo histórico para su modelo presupuestario, con el propósito de enfrentar la crisis económica y financiera devenida de la pandemia.  

Según los medios locales la reunión finalizó pasadas las 5:30 de la madrugada del 21 de julio pasado, y logró que los 27 socios acuerden por unanimidad establecer un fondo de reactivación en miras de paliar los daños económicos colaterales e inevitables del covid-19.  

El club se endeudará para financiar un estímulo extraordinario que reúne 750.000 millones de euros: 390.000 en subvenciones y 360.000 en créditos. Por primera vez en la historia de la UE las subvenciones se financiarán con emisiones de deuda conjunta, previendo un marco financiero para 2021-2027 de más de un billón de euros. Las palabras de sus máximos referentes, como la canciller alemana Angela Merkel, fueron alentadoras en cuanto al consenso de la máxima unión supranacional actualmente lograda: “Europa ha demostrado que es capaz de abrirse camino en una situación tan especial”. ¿Pero qué hay realmente en el -o detrás del- big deal

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RESOLUCION DE LA ONU SOBRE PROCESOS DE REESTRUCTURACION DE DEUDAS SOBERANAS

Proyectar Nación

Lic. Agostina Salman / Lic. Javier Carrizo


El 10 de septiembre de 2015 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó el proyecto de resolución impulsado por la Argentina sobre los procesos de reestructuración de la deuda soberana. Los nueve principios, votados por amplia mayoría, brindan un marco para facilitar la viabilidad de los procesos de reestructuración de las deudas de naciones soberanas que hasta el momento carecían de una normativa en tal sentido, generando incertidumbre y posicionando a los estados en situaciones de inferioridad ante, por ejemplo, las acciones de los holdouts: los que adquieren bonos de países en suspensión de pagos con el fin de litigar luego ante los tribunales y obtener el valor nominal de los bonos más los intereses correspondientes, llegando incluso con la venia de la justicia interviniente, a bloquear los pagos a los acreedores que aceptan las condiciones de reestructuración propuestas por el Estado aunque estos sean una mayoría -tal fue el caso de la Argentina en los tribunales de Nueva York-.

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CRISIS DE REFUGIADOS

Lic. Macarena Acosta & Lic. Agostina Salman

para Proyectar Nación


CRISIS DE REFUGIADOS

4263462042_149597e325_oFuente: Evan Bench

La guerra civil siria es el desastre humanitario de mayor escala desde la Segunda Guerra Mundial. Naciones Unidas estima que hay alrededor de 7.6 millones de desplazados internos, y teniendo en cuenta a los que lograron huir del país, más de la mitad de la población total –hasta el momento de iniciada la guerra- requiere de asistencia humanitaria urgente. La ONU predice que, si se continúa a este paso, para finales de 2015 el número de refugiados sirios podría alcanzar los 4.27 millones: el peor éxodo desde el genocidio en Rwanda de los ’90.

¿Hacia dónde se está dirigiendo toda esta gente?.

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