Los Estados Unidos en Cuba: Obama y Los Stones tocan gratis y el pueblo escucha(¿?)

Los Estados Unidos en Cuba: Obama y Los Stones tocan gratis y el pueblo escucha(¿?)

Proyectar Nación

 Ildefonso Correas Apelanz (M.S./M.A.) & Lic. Pablo Andrés Gambandé


“Nosotros hemos sido agentes de esta Revolución, de la revolución económico-social que está teniendo lugar en Cuba.  A su vez, esa revolución económico-social tiene que producir inevitablemente también una revolución cultural en nuestro país”. Fidel Castro

¿Emisarios de paz? ¿Embajadores del Norte? Los Stones en Cuba: ¿simplemente un acto cultural? ¿Qué significa la música rock en Cuba? ¿Qué relaciones hay entre la música cubana y el rock de Jagger? Obama y Jagger: ¿Agendas modernas de la diplomacia?


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Dieogolan Dibujos (Reproducido en este post con autorización del artista)

(Agradecemos la gentileza de Diegolan Dibujos por el dibujo de la «Lengua Stone» para esta publicación)


Los hechos.

En este mismo espacio, el año pasado escribimos nuestro artículo sobre la apertura de las relaciones entre los Estados Unidos, por medio del Presidente Barack Obama, y Cuba, mediante el  representante máximo del Gobierno de la Revolución, Raúl Castro. Desde ese momento hasta esta fecha grandes posibilidades de avance se han planteado y algunas medidas ya se han instalado en las agendas bilaterales de Estados Unidos y Cuba. El sistema bancario, por ejemplo, atenderá las operaciones financieras/comerciales individuales para las transacciones en dólares para turistas, así como la eliminación de otros impuestos a dicha moneda.

Sin embargo, esas medidas no alcanzan a representar lo histórico de la visita que a desde el domingo 20 de marzo realizó el presidente Barack Obama junto a su esposa Michelle Obama y sus dos hijas. Ya desde el Air Force 1, el presidente Obama saludó en su cuenta de Twitter a todos los cubanos. En su gira el presidente de los Estados Unidos visitó Cuba por dos días para luego estar en la Argentina. La reunión de hoy miércoles con el Presidente Macri también se identifica como otro evento simbólico de gran relevancia para América Latina y el Caribe.Obama Twitter

Volviendo al ámbito cubano, el primer mandatario norteamericano, será el primer presidente de dicho país en pisar Cuba desde la Revolución Cubana de 1959. Sin embargo, ese hecho no será el único evento significativo en la recuperación de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El Instituto Cubano de la Música y los Rollings Stones anunciaron que el grupo británico de gira por Latinoamérica cerrará su América Latina OLE Tour en la Ciudad Deportiva de La Habana, Cuba. El concierto está anunciado para el viernes 25 de marzo sugiriendo no sólo el restablecimiento de la diplomacia entre Estados Unidos y Cuba sino también el afianzamiento de las relaciones culturales entre ambas naciones.

 

Según informa el diario El País de España, ya durante el 2015 artistas como Rihanna, Usher, Katy Perry y Ozzy Osbourne desfilaron por las calles cubanas. Darryl Jones, actual bajista del grupo Stone, actuó en febrero de ese año en La Habana como integrante de un grupo llamado “The Dead Daisis”. Dicha banda fue invitada a tocar en Cuba por el Ministerio de Cultura Cubano. El grupo había anunciado mediante su blog en la web que “The rock band will be in Havana from February 22nd to March 1st as part of a cultural exchange” organizado por el Ministerio cubano en cuestión. Dicha serie de conciertos por parte de “The Dead Daisis” incluyó tocar en conjunto con músicos cubanos y culminó con un concierto final denominado Cuba Rocks por la Paz, en el Salón Rosado de la Tropical (The Dead Daisies, 2015).

Por su parte, el mismísimo Richards manifestó al periódico El País de España que, “Nos gustaría visitar Cuba ahora que la situación está cambiando. Es un lugar en donde se han dado grandes pasos culturales para el mundo entero. Sería interesante estar ahí, porque es un lugar nuevo para nosotros y seguramente seremos una novedad para ellos. Las negociaciones avanzan y cuando haya una confirmación lo haremos saber” (EFE, 2016). La confirmación llegó por medio de la cuenta de Twitter de los Stones y los engranajes del concierto, comoTwit Stonese sabe ahora, coincidieron en semana con la llegada de Obama y su familia a la isla. Se rumorea que Richards y fundamentalmente la experiencia de Jones en Cuba han sido claves en la toma de la decisión. Queda pendiente saber si estas visitas, los Obama y los Stones han sido coordinadas con el propósito de juntar a estas celebridades al mismo tiempo. Quedará pendiente, probablemente también, la foto de los mandatarios con la banda británica.

 

Entrando en tema.

Considerando los párrafos anteriores como una introducción a este ensayo, es menester indicar que no buscamos configurar o (re)configurar la historia del rock en Cuba, de los Rollings Stones, o de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba mediante el análisis de la presencia de Obama y de los Stones en dicha nación. Sin embargo, la trascendencia de estos hechos y fundamentalmente la continuidad de la visita de Obama y la de la banda británica sugieren una transformación en dichas relaciones diplomáticas así como culturales. No pretendemos desarrollar una explicación de dicha transformación, pero sí manifestar la relevancia de la misma sobre todo en relación a los lazos que unen a los cubanos y cubanas de la isla con sus pares continentales.

Asimismo, creemos que es importante establecer cierto contexto histórico de referencia, de acuerdo a nuestro criterio, para contribuir con la noción de transcendencia de estos encuentros humanos. Este punto, el de lo humano, creemos es vital mantenerlo como eje, ya que sostenemos que esta crisis de lo perpetuo, gana la gente de ambos países por sobre las banderas políticas de unos y otros.

Hilvanando una posible transición de párrafos, nos acercamos a la música como entrada al análisis. La música es una expresión artística y como tal se inserta dentro del ámbito de lo cultural. La música y el baile cubanos se han constituido como una parte importante de la identidad cubana. Se dice que el/la cubano/a lleva la música en la sangre, y solo basta ver a mis amigos cubanos tocar su música y bailar para pensar que hay algo de cierto en todo esto, que por cierto está, porque no decirlo esencializado. Dicha identidad, también está representada en otros ámbitos de la cultura, como las letras. Escritores como Martí, Retamar o Guillén solo por nombrar algunos –la lista es realmente larga– configuran también ese imaginario de la identidad cubana. Ya lo había dicho en algún momento el peruano César Vallejos, que lo cultural también es caminar, es la comida, son los detalles de la vida diaria. Es decir, lo artístico está relacionado con lo cotidiano. Esta idea nos reconecta con el famoso discurso de Fidel Castro a los intelectuales cubanos en ocasión de cerrarse el tercer día de dicho encuentro, 30 de Junio de 1961.

Recordemos que en dicha oportunidad se planteaba “el problema fundamental… el problema de la libertad para la creación artística” (Castro, 1961; s.n.) y en cuyo caso, Castro enmarcaba el tema desde la preocupación de “que la Revolución salga victoriosa” (Castro, 1961; s.n.). Es en este discurso que Castro sentencia sus palabras más firmes: “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución [Afuera de ella], nada”. En este sentido, Castro insistía en la idea de que se pusiera los objetivos revolucionarios como principales anhelos del artista en la definición de su obra y conectar la misma con el pueblo, la gente, los oprimidos.

Más allá de las inevitables contradicciones que ha generado este discurso, y más aún, las posturas políticas de Castro; estas contradicciones han llevado a polarizar las discusiones sobre el tema (y lo continúan haciendo). Sin embargo, lo que rescatamos del discurso en relación al presente, es la fluidez del concepto Gobierno Revolucionario. Si analizamos aquellas palabras, encontramos que ambas realidades se constituyen de maneras permeablemente diferentes. Es desde ese mismo Gobierno Revolucionario que se acercan Obama y Castro; desde ese mismo gobierno que artistas extranjeros dan recitales en lugares históricos y netamente revolucionarios. Creemos que hay una crisis, positiva, en la identidad cubana que comienza a indagar nuevas oportunidades de ser, de establecerse, de verse y de ser visto. Sin duda que ese espacio continúa siendo desde el Gobierno de la Revolución puesto que el mismo no han cambiado de nombres en la cúpula mayor. Raúl Castro reemplazó a su hermano Fidel aunque indudablemente no se construye esa idea de Gobierno de la Revolución como se hiciera desde 1959.

Asimismo, nos preguntamos, ¿existen aspectos (a)políticos de la cultura (entendiendo que la cultura no solo se representa por medio de las variadas formas del arte)? ¿Cuáles son los puntos tangenciales entre Cuba y la Argentina en relación a la cultura, al arte en general, y como en este caso particular, la música de los Stones. Más aún, y volviendo a Cuba, ¿cuáles son las relaciones históricas entre Cuba y el rock? Y por último, ¿qué significa que Obama y Jagger visiten Cuba casi de manera simultánea?

De este paradigma de preguntas y con las palabras de Richards y Fidel como melodía de fondo, la consigna para el resto de este artículo, es ensayar posibles alternativas como respuestas a estas incógnitas que podrán (re)leerse con un significado diferente en el futuro. Nuestro aporte es esencialmente de provocación y punto de partida.

 

Acercamiento desde la música y el soft-power.

El rock aparece en los Estados Unidos allá por la década del 1950 de la mano o los pies del eterno Elvis. Clasificado en sus orígenes como un movimiento marginal, para los años de 1960, el rock se inserta como música de protagonismo y activismo histórico para el contexto geopolítico mundial de dicha década. Otros movimientos como los hippies en San Francisco, forjan en el rock su identidad musical. La ya conocida multitud de Woodstock para fines de los 60s rúbrica la posición del rock como elemento fundamental de generación de jóvenes que eligen los márgenes como condición de vida. Aún hoy, en la pequeña ciudad de Woodstock, NY. se pueden observar los vestigios de dicho movimiento contra el consumismo y el conformismo de su tiempo así como también el nacimiento de los recitales en estadios.

Argentina no se aisló de los efectos del rock y dentro de una cultura de híbridos, se fusiona lo que llega de los Estados Unidos con un movimiento nacional que da lugar al rock argentino. Figuras como Charly García, Serú Giran, ZAS, Tanguito, Fito Páez, Luca Prodan, Patricio Rey, Virus, Violadores, Soda Stereo, Spinetta, Los Fabulosos Cadillacs, y cientos de otros artistas, construyen el imaginario del rock argentino. Sin embargo, dentro de las tribus urbanas más notables de la música argentina se destacan los Stones o Rollingas, entre otras culturas. Recordemos que Los Rolling Stones se forman en Londres en 1962 y que desde ese entonces no han dejado de tocar convirtiéndose en una de las bandas más longevas de la historia de la música.

Conversando con un artista del dibujo urbano y deportivo, Diego Lankes, nos comentaba que el movimiento Stone se forma a principios de los 90s y que se inicia “con los Ratones que tocan con Keith Richards en [el estadio de] Vélez… En el 92 ya era furor… En el 94 vinieron [los Stones] por primera vez pero el furor ya estaba”. Mediante estos eventos relacionados, Keith y Los Ratones y luego, la llegada de los Rolling Stones a la Argentina, se produce la reconfiguración de la identidad musical de los Ratones Paranoicos cuyo movimiento musical los transforma en los Stones de Latinoamérica. Desde ese espacio musical se forma a una identidad que mezcla algo de los hippies, algo de Stones, algo de esto y aquello. Así por lo menos se autodefine Sandra Correas, quien me confió que su identidad de Stone es compleja porque no se sostiene solo por la música, sino por otros aspectos donde el movimiento Hippie, para ella tiene una influencia importante en relación con la promoción de la paz. De todas maneras, el rock se instala como común denominador.

En la memoria quedan las palabras de los Rollings que le confieren a Buenos Aires un lugar especial en los recorridos internacionales de la banda, en el documental “The Rolling Stones – Salt of the Earth Documentary”, Keith dice claramente “Buenos Aires is different” (The Rolling Stones, 2013). En sus palabras nos acerca la vibración de Buenos Aires con respecto a la banda: “la cosa es que en Buenos Aires el show empieza desde el minuto mismo que bajás del avión y no termina hasta que te subís otra vez… La ciudad entera es parte del show, se transforma” (The Rolling Stones, 2013, traducción propia). Solo las imágenes del documental bastan para ver como la gente transforma eso que llamamos pasión a la llegada de los Rolling Stones y convierten las huellas de la banda en la ciudad en una experiencia eterna. Como manifestaba Lankes al comienzo de este relato, para cuando llegaron los Stones, “el furor ya estaba a pleno”.

Tal como son recibidos los Stones en Argentina, o como son recibidos los argentinos en muchos países Latinoamericanos –la fenomenal experiencia de mi ahijado, Jeremías, mochilero por dos años en “Nuestra América” es suficiente evidencia– es la que reciben los cubanos donde van. Llevan consigo esa mística, casi esencializada que les abre las puertas a donde vayan. ¿Será tal vez esa conexión que amplifique los vínculos de Argentina y Cuba? Los mismos son mayúsculos, aunque muchos de ellos se formen desde lo político por la imágenes del Che, el mate y su cigarro cubano. Sin embargo, desde esa mirada, el rock aparece como una venia más para interconectar los Stones con el pueblo argentino y el cubano.

El rock en Cuba no aparece como una cosa nueva. Conversando con mis amigos cubanos, me contaban de la cantidad de seguidores que el rock tiene en la isla. Desde la calidez de la conversación, me fueron contando de la banda Rembrandt, cuyo integrante Manuel Sosa, que vive allí en Cuba nos dejó saber que su música se vio influenciado por The Beatles, The Kinks, Pink Floyd y por supuesto The Rolling Stones. Esta banda que tocaba su música por mediados de 1980s, lo hacía en Meneses, en la tierra de Sancti Spiritus, Cuba. Tiempo más tarde, en febrero de 1995 llegan Maniac Street Preachers y se convierten en la primer banda anglosajona en tocar en Cuba ante unas 5,000 personas y contó con la presencia del Comandante Fidel Castro (Enríquez, 2015).

La estatua de John Lennon, por ejemplo, reivindica a los Beatles cuyas canciones habían sido vedadas hasta 1966. La estatua de Lennon fue producida por el escultor cubano José Villa e inaugurada dentro de una serie de homenajes recordatorios de la muerte del cantante. Localizada en La Habana, en el Parque John Lennon, en el barrio de El Vedado, fue introducida al público por medio del Comandante Castro y del cantautor cubano Slennonilvio Rodríguez.  da cuenta del impacto de la música en el Gobierno Revolucionario. Amigos cubanos nos manifestaron que los cubanos han tenido siempre un espacio para el rock (Casa Antigua, 1997-2001).

Un acercamiento alternativo para el análisis de estos nuevos vínculos entre Estados Unidos y Cuba se podría generar mediante el uso del concepto “soft power” desarrollado en el libro “Bound to Lead: The Changing Nature of American Power” by Joseph Nye (1990). Ampliamente empleado en las relaciones internacionales. Este concepto relacionado al fenómeno del concierto nos permitirá corroborar (o no) si la influencia de la cultura occidental (y particularmente la estadounidense) puede ser variable de cambio en el sistema político cubano. En un artículo sobre este tipo de poder y la educación universitaria, Nye define este tipo de poder como la habilidad de obtener “what you want through attraction rather than through coercion or payments. It arises from the attractiveness of a country’s culture, political ideals, and foreign and domestic policies” (n.d., n.p.)

Esto nos hace la idea de un país que busca modificar la situación de otro, y para ello puede emplear otras herramientas diferentes a la diplomacia, la inteligencia, la influencia económica o el poder militar. También puede emplear, asociada a las anteriores herramientas, el poder de la cultura y la ideología. Para el caso de la música estadounidense, el llamado soft power, funcionará a través del rock ‘n’ roll sobre el comunismo cubano. Cuestión que no es nueva dado que el cine, la música y otras manifestaciones de la cultura estadounidense han sido y son influyentes sobre pueblos que han estado y hoy continúan estando bajo regímenes políticos comunistas. Ejemplo de ello han sido los Beatles en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y que luego fueron considerados, por ex-analistas soviéticos, (The Rolling Stones, 2013) como elemento transformador de valores y esperanzas sobre las sociedades comunistas (Abbey Road, 2015).

Sugerimos que los Rolling han llegado a Cuba en el momento preciso con el fin de mostrar a la sociedad cubana la esperanza de cambio de su régimen político y que el aumento de las libertades civiles y políticas son posibles por sobre un orden sociopolítico extremadamente artificial impuesto por un régimen político de corte autoritario [1]. El cambio político no basta, también es necesario un cambio cultural y tal vez la música, al menos, ofrezca esa renovada esperanza que los políticos en general tienden a no generar.

Volviendo al discurso de Fidel, las construcciones de libertad y arte se conforman dentro de la Revolución y las mismas no tienen límites dentro de esa configuración aunque los límites mismos estén dentro de esa configuración retórica y de facto. Las diferencias en la construcción de dichas nociones, “libertad” y “arte”, entre las ponderadas por los sistemas democráticos [2] y las del Gobierno Revolucionario Cubano, radican en el objetivo impuesto por este último. Esto no significa que en la democracia de los Estados Unidos, por ejemplo, no existan restricciones e intervenciones (de mercado, política, medios de comunicación, etc.) sino que la intervención política sobre el arte dentro de Cuba ha sido, históricamente, mucho más rígida y específica. Ejemplo de esa intervención específica ha sido el discurso de Fidel Castro al que hacemos referencia.

La premisa anterior no se valida en este trabajo pero su veracidad puede ser evaluada por el lector analizando los resultados de influencia logrados por artistas de uno y otro origen ideológico. Es importante destacar que dicha influencia, particularmente por artistas provenientes de países anglófonos, no se construye sin pensar las relaciones entre centro y periferia. Asimismo, el consumismo cultural de bandas no-Latinoamericanas no debiera implicar una noción de superioridad en la producción cultural del centro respecto de la periferia. No obstante, el éxito o fracaso del recital de los Rolling Stone en Cuba servirá de muestra para verificar los niveles de alcance que tienen los artistas que realizan su carrera en condiciones de mayor democracia-libertades individuales (y capitalismo). El éxito del artista no sólo se relaciona con su éxito de ventas sino también con la libertad en su carrera artística y resultados de su obra más allá de los objetivos gubernamentales existentes.

Como corolario y llegando a nuestras conclusiones, dejamos las palabras de Keith Richards del documental citado previamente, donde le preguntan al músico ¿cuál es su definición de rock and roll? Su respuesta no se hace esperar: “Yo”. Creemos que algo de razón tiene…

 

Conclusiones.

Un régimen político de corte totalitario/autoritario limita y/o restringe mucho más las libertades individuales y grupales tanto en lo político como en lo cultural y la contestación de esas restricciones son necesarias y se manifiestan en diferentes formas. Las bandas de rock, como parte de la cultura occidental, han estado directamente relacionadas con las demandas de cambio en la  sociedad, incrementado tanto derechos civiles como políticos. Ejemplo de ello es el reconocimiento dado a John Lennon. Desde esa perspectiva, y teniendo en cuenta la revitalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, posicionamos a los Rollings porque los Rollings llegan a Cuba en el momento preciso, justo al cierre de la visita de Obama, y con el fin  de consolidar no solo el éxito cosechado en América Latina, sino también la transformación de la sociedad cubana y en menor grado -para muestras basta un botón: Donald Trump- la transformación que iniciaron los Estados Unidos por medio de Barack Obama. Existe otra realidad posible aunque sea muy difícil abarcar la misma en vistas al futuro.

Hay cambios en el mundo y Cuba, al igual que la Argentina, ya no puede aislarse de las circunstancias políticas globales. El Gobierno de la Revolución (re)define los conceptos de libertad y de arte expandiendo los mismos en conjunto con otras nociones que antes fueran definidas de maneras más rígidas. Es menester preguntarse, ¿qué sería de Cuba, de Latinoamérica toda, con los elementos fascistas que presenta un futuro gobierno liderado por Donald Trump? ¿Tendremos la necesidad de percibir las acciones de Obama como un preludio de esperanza perdida o un posible gobierno de la Sra. Clinton sugiere la continuidad de este incipiente desarrollo?

¿Será nuestra época el momento donde la revolución cultural que forjaba Fidel tome una forma más amplia? ¿Será que las nociones de libertad y cultura se comienzan a delinear de forma tal que dicha representación tenga la concepción de pueblo desde un punto de vista nuevo, diferente, pluralista? Desde las nociones de (des)colonización, nos preguntamos ¿cuáles son las lecciones que nos enseña Cuba desde lo cubano (y no analizadas desde una ventana occidental)? ¿Qué podemos rescatar para el futuro que nos espera en América Latina?

Una cosa queda establecida, la música siempre nos trae la posibilidad de creer que el modelo de un mundo mejor es posible. Tal vez necesitemos de más soñadores como Lennon o Richards y menos de los políticos de turno…

 

 

Notas de Página.

[1] Consideramos que toda organización política de seres humanos tiene un grado de artificialidad que incluye injusticias e imposiciones pero intentamos mensurar dicha organización con el adjetivo empleado.

[2] Dicho sistema no es homogéneo y su aplicabilidad debe ensayarse desde la localidad estudiada.

 


Agradecimientos: Muchas Gracias a Diego Lankes, Sandra Correas, Carlos Fuentes y familia, Arturo Miranda y familia, Betsy Morales y familia, y al músico Manuel Sosa quienes han colaborado con su tiempo y sus apreciaciones.


 

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