¿Por qué Nación?

Porque nacemos, sin elección previa, en una comunidad con rasgos comunes como la lengua, la historia, la etnia, la religión u otras características y porque esa comunidad puede haberse o no integrado u organizado en un Estado.

Proyectar Nación es una joven institución, que tiene como objetivo la producción de contenido a través de tres categorías diferentes, académica, de opinión y cultural.

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REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO

48 mujeres violadas por día y una guerra que no cesa.

Lic. Agostina Salman

Imagen publicada por la Cruz Roja Internacional en una de sus misiones de ayuda a las víctimas de la crisis alimentaria y desnutrición. 2019.

En los últimos días, el nombre del país africano reapareció en algunas portadas de noticias, a raíz del asesinato del embajador italiano Lucca Attanasio, en ese momento a cargo de una misión de Naciones Unidas. Es común que en Occidente las noticias sobre África lleguen acompañadas de imágenes sangrientas, ¿pero logramos identificar el contexto u origen de esa escala de violencia?

Diplomático italiano asesinado, unos días antes – Diario online La Vanguardia

La primera fase colonizadora de África se sitúa en el siglo XV, por parte de las Coronas de Castilla y Portugal, quienes se establecieron en las costas del Magreb. En el siglo XIX el norte de África permanecía en gran medida bajo control Otomano, aunque poco a poco fue expulsado por Francia y Reino Unido, que formaron importantes colonias y protectorados en Argelia y Egipto, respectivamente. Mientras tanto, al sur del continente, el Reino Unido se había hecho con la Colonia del Cabo, bajo control neerlandés. Los bóeres -descendientes de los colonos neerlandeses y franceses- fundaron nuevas repúblicas huyendo del control británico, pero el Imperio británico no las reconoció y tras las Guerras de los Bóeres las anexó, dando lugar a Sudáfrica. De forma similar ocurrió con todo el territorio africano, cuyas fronteras interinas dibujan una suerte de tatetí en la repartición de tierras por las entonces colonias europeas.

El Congo, ubicado en la región ecuatorial del centro del continente, nace de un proceso gradual y complejo de amalgamación y transformación de más de 400 etnias meloafricanas (o de origen bantú). Más tarde, con la principal influencia portuguesa, los reinos extranjeros se establecieron y enriquecieron gracias a la explotación de los minerales de la región. La civilización comenzó a desarrollar e implementar las tecnologías del hierro y cobre, junto con el comercio de marfil, entre otras fuentes de oro. Reino Unido y Francia controlaban el continente, mientras que otros países como Bélgica, Portugal, Italia, Alemania y España poseían un número más reducido de colonias, utilizadas como territorio tapón para evitar conflictos. El impulso a la carrera colonizadora fue dado por Leopoldo II de Bélgica, que sin ningún territorio en el continente y sin apoyo de sus ministros, se lanzó a crear un imperio colonial personal en la cuenca del río Congo en 1876. En la Conferencia de Berlín, celebrada entre 1884 y 1885, las principales potencias europeas, que ansiaban ampliar sus colonias africanas, acordaron un reparto para evitar que una disputa colonial pudiese desembocar en un conflicto a gran escala también en el continente europeo. Mientras el Reino Unido ansiaba unas colonias en África de norte a sur que pudiesen conectar El Cairo (Egipto) con Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Francia buscaba un imperio colonial de este a oeste. Ambos deseos eran incompatibles y la solución más práctica fue repartir los territorios. Las fronteras que se podían observar en 1914 son muy similares a las que se pueden ver hoy. Durante las décadas de descolonización, en la segunda mitad del siglo XX, los recién nacidos Estados africanos llegaron al compromiso de no cuestionar las fronteras heredadas de la época colonial. Esta imposición arbitraria evitaba repensar y rediseñar todas las fronteras de los países africanos, algo que probablemente habría llevado al mismo destino: innumerables conflictos y disputas.

Durante la administración de Leopoldo II, el territorio fue objeto de una explotación sistemática e indiscriminada de sus recursos naturales, en la que se utilizó exclusivamente mano de obra indígena en condiciones de esclavitud y hubo asesinatos en masa, mutilaciones y todo tipo de castigos físicos. A partir de 1900, la prensa europea y estadounidense comenzó a informar acerca de las dramáticas condiciones en que vivía la población nativa del territorio. Las maniobras diplomáticas y la presión de la opinión pública -aunque tardías- consiguieron que el rey belga renunciase a su dominio personal sobre el Congo, que pasó a convertirse en una colonia de Bélgica, bajo el nombre de Congo Belga. Sin embargo, la cesión no implicó el final del sistema represivo. Aunque ni al día de hoy podamos tener certeza del número de muertes, varios historiadores coinciden en que entre 1880 y 1920 la población autóctona se redujo por lo menos a la mitad.

“Holocausto en el Congo Belga”, El Norte de Castilla.

La colonia del Congo Belga alcanzaría la independencia en 1960, para transformarse en el Zaire bajo el mando de un dictador: durante el gobierno de Sese Seko, el país se vio sometido a un gobierno autoritario, violento y cleptócrata. Su caída también dio lugar a una grave guerra civil en la cual intervinieron fuerzas armadas de más de siete países, dejando como trágico saldo más de 4 millones de muertos y la final intervención de Naciones Unidas. Entre 2003 y 2007 el país vivió bajo la dirección de un gobierno de transición, y a fines de 2006 hubo comicios en los que resultó electo para presidente Joseph Kabila, quien hasta entonces ejercía las funciones interinamente.

A todos estos conflictos que no dieron respiro ni oportunidad para los congoleños, se sumó el fenómeno del Apartheid. La segregación racial entre blancos y negros fue total, negando incluso la existencia de las personas de color como tales. Se les prohibió el derecho a trabajar en condiciones como mínimo legales, a votar, a compartir habitaciones y espacios, e incluso se vetó el matrimonio entre blancos y negros. La violencia también creció entre pares, y es que la sociedad no ha tenido otro ejemplo ni lenguaje común después de tantos años de guerras y marginalidad. El uso sistemático de la fuerza forja su identidad.

Cada vez más niños se encuentran reclutados y armados en grupos paramilitares y guerrillas terroristas, y se estima que más de 48 niñas y mujeres son violadas cada hora. Para el actual gobierno de la República Democrática del Congo, presidido por Denis Sassou-Nguesso desde 1997, las cifras son un reflejo de que ahora las mujeres tienden a hacer más denuncias y por ello es que conocemos el número de casos. Lo cierto es que la violación se ha vuelto un arma de guerra, y el conflicto entre facciones rivales que aún se vive es uno de los más difíciles y perturbadores de África. El país ha sido sacudido por diferentes grupos rebeldes que aterrorizan a la población civil, particularmente en el este, con el fin de explotar las riquezas minerales, o para hacer alarde de su poder abusivo. La situación no cambiara mientras se siga abasteciendo de armas y falsos discursos a todos aquellos grupos de jóvenes con hambre, sin educación ni mayores oportunidades. La crisis se retroalimenta en su dimensión sociocultural: creen que el vecino es el enemigo.

Justine Masika para el diario El País, 2020.

Justine Masika nació en Mutembo, en 1965, comenzó a trabajar en apoyo a mujeres campesinas tras graduarse en desarrollo comunitario y se ha convertido en vocera de las mujeres en su país. “Me quedé en shock, desde entonces no me he separado de ellas. Muchas de estas mujeres eran violadas de camino a los campos de cultivo por los hombres de su propia comunidad, sus vecinos. Si lo contaban, sus maridos las abandonaban y sus familias las repudiaban por deshonra. Así que todas callaban y seguían con su vida, cómo podían.” A una nota para el diario El País, Justine cuenta que con discreción y cooperación suiza pudo ampliar su labor. Recorrió un centenar de comunidades, todas ellas incomunicadas unas de otras y con accesos muy complicados. “Después dormía en las casas de esas mujeres, sobre hojas de banano, y comía su misma sopa de agua hervida con una patata para toda la familia”. Debía coordinar el trabajo en apoyo a todas ellas: la asistencia médica tenía que ir ligada a la psicosocial y el apoyo en el campo, sumado a conseguir una independencia económica real de sus maridos para que pudieran abandonar los hogares si fuera necesario. Un año le costó tejer la red de organizaciones, mientras explotaba la guerra por el control de los minerales. «Las organizaciones habíamos levantado casas de acogida para las mujeres víctimas de violencia que, por fin, daban el paso de salir de sus comunidades para recuperarse. Los grupos armados las confiscaron. Y lo que es peor, comenzaron también a violar a las mujeres».

Tras sufrir más de un ataque e intento de secuestro, durante 2012 tuvo que exiliarse a Bélgica para ponerse a salvo, y aprovechó para incorporar a las instituciones internacionales en sus conversaciones y así internacionalizar también el apoyo a las mujeres víctimas de violencia sexual de su país. “Europa debe sumarse a la lucha contra las violaciones”, exclamó. Al respecto, resulta importante saber que el Congo es el principal productor de coltán en el mundo, una mezcla de minerales como la columbita y la tantalita, que resulta fundamental para fabricar los teléfonos móviles, las computadoras, tablets y hasta vehículos eléctricos. El control de estas minas ha provocado la aparición de nuevos grupos armados dedicados a la explotación ilegal de los minerales, o quizás custodios pagos de intereses ajenos. Actualmente, según cifras de Naciones Unidas, hay 5 millones de congoleños desplazados por distintas regiones de África, y cerca de 880 mil son los refugiados y solicitantes de asilo de la República Democrática del Congo que se albergan en países africanos. Los números de refugiados ilegales en Europa y otras tierras aun no son claros y no han cesado durante la pandemia. En junio del año pasado, en conmemoración de los 60 años de independencia de la Republica Democrática del Congo, se dio a conocer la existencia de una carta oficial enviada por el rey Felipe de Bélgica a Félix Tshisekedi, el primer ministro del Congo, donde el monarca manifiesta su «profundo pesar» por las expresiones de violencia que marcaron el pasado de los congoleños. Aunque haya sido la primera consideración en tantos años, las palabras parecen vacías; como pronunciar república y democracia al nombrar un país que está cada vez más a nuestras espaldas.

Trabajo de investigación y producción de contenido independiente.

Bibliografia consultada:

“La tragedia del Congo”,  Roger Casement, 1903.

“El reparto de Africa”, Roberto Ceamanos, 2020.

“Congo”, David Ray Reybrouck, 2019.

https://www.acnur.org/emergencia-en-republica-democratica-del-congo.html

https://elpais.com/elpais/2016/04/27/africa_no_es_un_pais/1461736800_146173.html

REPUBLICA POPULAR CHINA: Superpotencia, comunismo y sistema de crédito social.

Lic. Agostina Salman

China es el país más poblado del mundo, con más de 1430 millones de habitantes, y es junto a Estados Unidos la mayor potencia económica global. Es un estado unipartidista, gobernado por el Partido Comunista desde 1949, tras la victoria del Ejército Popular de Liberación frente al ejército del Partido Nacionalista (KMT) en la Guerra Civil China.  El Partido Comunista chino es la columna vertebral del gigante asiático, sin él no podríamos comprender la historia moderna del país, y sus líderes han dirigido de manera hermética el imponente crecimiento y desarrollo de los últimos años. A su vez, resulta difícil comprender al partido político sin atender a las características de una sociedad que crece entre tradiciones milenarias y modernidad, con un nítido control estatal.

En las últimas décadas, China ha logrado transformar el tablero de juego de las relaciones internacionales con sus políticas. Claro ejemplo de ello fue la iniciativa económica -y ofensiva diplomática- de “la nueva ruta de la seda”. El proyecto One Belt, One Road (un cinturón, una ruta) es un movimiento geopolítico ambicioso que refleja también la conexión del pueblo chino con su historia y tradición; su identidad. Este tipo de acuerdos económicos han colocado a China en el escenario de las grandes potencias, los flujos comerciales han creado y fortalecido los vínculos con los países participantes y han potenciado su influencia en el mundo. Y, el consecuente buen visto de los líderes internacionales ha favorecido y facilitado el desarrollo de los proyectos de infraestructura china a lo largo de todo el planeta. La iniciativa planteada por Pekín va más allá de restaurar las rutas comerciales de la legendaria China Imperial: significa una red de acuerdos comerciales que trajo la construcción de puertos, aeropuertos, carreteras y gaseoductos, y la colaboración en los ámbitos de energía, finanzas, ciencia y tecnología, e investigación y desarrollo. Incluso prevé la creación de un área de integración económica, formalmente. Y, si las cifras de inversión anunciadas por China se toman al pie de la letra, nos encontramos ante la iniciativa de diplomacia económica más ambiciosa desde el Plan Marshall. Comunismo y capitalismo, o economía socialista de mercado (¿funcional?).

Vladimir Putin (izq.), Narendra Modi (centro) y Xi Jinping – BBC

La transformación no hubiera sucedido sin una estructura interna capaz de garantizar que las decisiones de sus líderes fuesen respetadas y que todo el pueblo se volcase en hacerlas realidad. Aquella oposición al Tratado de Versalles, que suponía entregar la provincia de Shandong a los japoneses –y con esto aceptar la continuidad del sometimiento a las potencias imperialistas-,  dio origen a uno de los fenómenos políticos contemporáneos.  La revolución liderada por Mao Zedong tuvo un importante componente nacionalista: su objetivo más inmediato no era implantar el socialismo, sino recuperar la soberanía nacional y restablecer la fortaleza de China frente al extranjero. Desde una perspectiva histórica, el régimen comunista bien podría ser entendido como otra más de las dinastías imperiales que han gobernado China durante siglos. La unidad territorial y la fortaleza internacional habían sido tanto las principales preocupaciones de los emperadores como su mayor fuente de legitimidad para gobernar. Pero esa lucha por la unidad y la hegemonía internacional no es la única de las tradiciones milenarias que adoptó el partido. A pesar de que Mao se oponía a las enseñanzas del confucianismo por considerar que obstruían el avance social del país, llevó al límite el culto a la personalidad y se presentó ante la sociedad como un líder benévolo y supremo, intentando aunar de facto todas esas características. Elementos como la rectitud y la responsabilidad siempre describieron la idiosincrasia china y también al partido comunista: sus militantes deben atravesar arduas pruebas para entrar al partido al que después dedicarán su vida, lo que es visto como un signo de sacrificio y ejemplaridad.

El PCCh se inspiró en la teoría marxista, pero sobre todo por el auge del comunismo soviético. La influencia leninista se trasluce en tres características fundamentales: en primer lugar, el partido como motor de la revolución social, con lo que la transformación de esta nace y muere en el propio partido; la dirigencia, donde la élite que compone al partido es la responsable de liderar la sociedad en todos sus aspectos; y por último, regirse por una organización interna cerrada, jerárquica e inflexible. Para dar sentido a esta amalgama de tradición, teoría política y filosofía, el partido aprobó en 1979 los Cuatro Puntos Cardinales que habrían de orientar su actividad en adelante: seguir el camino del socialismo, defender la dictadura democrática del pueblo, defender el liderazgo del partido y defender el marxismo-leninismo y el pensamiento de Mao Zedong -recogido en una serie de obras que escribió a lo largo de su vida-. Hoy estos preceptos siguen direccionando las decisiones de los gobernantes chinos.

Hay tres órganos que son clave para comprender las dinámicas internas del comunismo chino: el Congreso Nacional del Partido, el Comité Central y el Comité Permanente del Politburó. El Congreso es oficialmente el órgano con mayor poder de China. Se celebra cada cinco años e invitan allí a los militantes que hayan demostrado rectitud y lealtad al régimen para evaluar informes de distintas comisiones, revisar la Constitución y ratificar el programa presentado por el secretario general para los siguientes cinco años. La elección del presidente coincide desde 1993 con el de secretario general del PCCh, por lo que en realidad los miembros del Congreso apenas tienen voz en la decisión. El Congreso también elige a los miembros del Comité, que a su vez elegirá a los militantes que pasarán a formar parte del Buró Político o Politburó –una elite compuesta por las 25 personas más poderosas del partido. Entre sus miembros normalmente se encuentran los secretarios del partido de regiones importantes, como Pekín o Shanghái. El organigrama del partido dicta que los miembros del Politburó son elegidos por el Comité Central, pero en la práctica, son los propios miembros del Politburó y su Comité Permanente quienes seleccionan a los integrantes de este último, a fin de garantizar perpetuidad. El Comité Permanente del Politburó es el órgano que mayor influencia real tiene en China, por él pasan absolutamente todas las decisiones de trascendencia para el país, y cada uno de sus miembros está a cargo de una o varias áreas esenciales del Gobierno. El secretario general es el oficial de más alto rango del PCCh, puesto que ocupa actualmente Xi Jinping. Es elegido cada cinco años por el Congreso Nacional del Partido, y, hasta el año 2018, su gobierno estaba limitado a dos mandatos. Ese año se aprobó una reforma constitucional que elimina esto y permite a Xi presentarse indefinidamente a la reelección. El secretario general también preside la Comisión Central Militar, lo que lo convierte en el jefe del Partido, del Gobierno, y del Ejército. 

Desfile militar por los 70 años del Partido Comunista en el gobierno  – RTVE

Dejando a un costado la obvia alarma internacional, este panorama ofrece dos lecturas. Podría pensarse que el liderazgo permanente de un solo hombre ofrece estabilidad a China, tan importante ahora que el país se ha embarcado en multitud de proyectos internacionales en su lucha por el dominio económico mundial. La visión contraria, basada en el precedente, asegura que el liderazgo personal termina debilitando a un país y a su sistema político. En cualquiera de los casos, dentro de China no han trascendido críticas importantes a esta reforma, ya sea porque en el seno del PCCh se apuesta por la primera opción, o porque temen alzar la voz.

Xi Jinping junto al Comité en la asunción de la reforma económica, noviembre del 2013 – Euronews

¿Qué ocurre con la sociedad, aquellos millones de habitantes no dirigentes ni votantes? Militar tampoco parece ser para todos. El proceso para convertirse en miembro del partido comienza en la infancia: casi todas las escuelas de China obligan a los alumnos de entre 6 y 14 años a alistarse en el Cuerpo de Jóvenes Pioneros de China, una organización que aglutina a unos 130 millones de niños y que los instruye en los valores del Partido. Sus integrantes reciben cursos sobre la historia moderna de China, y sus maestros les instauran una serie de valores —los cuatro “ismos”: patriotismo colectivismo, socialismo y comunismo— y principios —los cinco “amores”: amor por la nación, por la patria, por la ciencia, por el trabajo y por la propiedad pública—. Si desean seguir prosperando una vez cumplidos los 14, deben solicitar admisión en la Liga de la Juventud Comunista de China. En esta institución, que ronda los 85 millones de miembros, los jóvenes aprenden el pensamiento de Mao Zedong y el de Xi Jinping, que acaba de ser incorporado a esta “guía de acción” de la Liga. También reciben cursos sobre las directrices del Partido y el ideario comunista. El objetivo principal de la Liga es identificar a futuros líderes. Varias figuras ilustres del Partido -como el actual primer ministro Li Keqiang- han salido de esta organización juvenil. Ya adultos, quienes abandonan la Liga y quieran entrar de manera oficial al PCCh deben pasar una serie de duras pruebas de acceso, que normalmente duran varios años. Si les es aceptada la carta de presentación, los candidatos deberán asistir a cursos sobre la ideología del Partido, con sus correspondientes exámenes y tesis. Todo ello, además, acompañado de un escrutinio de la vida personal de cada uno. Existen varias vías que permiten a uno ahorrarse este arduo proceso: hacer carrera militar, cuantiosas donaciones económicas o ser familiar de otros militantes. Y también existen campos de “reeducación”, donde recluyen y rehabilitan militantes cuyas posturas no satisficieron.

A diferencia de las democracias liberales, el PCCh no compite con otros por el control del país, sino que es en sí mismo la agrupación de las personas que gobiernan China. Esto no significa que no haya otras formaciones políticas en el país, pero la Constitución -aprobada por el propio PCCh- dicta que solo los comunistas pueden gobernar. Tampoco parece ser un problema: la opinión mayoritaria de la ciudadanía es de apoyo a su sistema político, lo que puede corresponder tanto a la estabilidad económica lograda o bien retroalimentarse en el temor y las prohibiciones.

“La civilización no tiene en absoluto necesidad de nobleza ni de heroísmo. Ambas cosas son síntomas de ineficacia política”. Un mundo feliz, Aldous Huxley, 1932.

En esta distopía literaria se había conseguido terminar con la anarquía internacional creando un Estado mundial omnipotente que, mediante la perfecta división en clases -fruto de la ingeniería genética y el acondicionamiento- y el control social a través del entretenimiento, había conseguido paz perpetua. Se equipara civilización a estabilidad y paz social de una manera tan pragmática que todo lo que atenta contra ello es, sin duda, una falacia política, un obstáculo innecesario. Nobleza y heroísmo, esas cualidades “románticas” que en la ficción de Huxley no tienen lugar. El liberalismo, los derechos humanos, el derecho a la intimidad y a la privacidad, no hacen más que obstaculizar la protección del bien común. A cambio, adecuar en miras de evitar el cuestionamiento político. La filosofía política china siempre ha destacado la necesidad de confiar en un poder centralizado para pacificar y dirigir todo el territorio, un poder personalizado que enaltece y protege: es la civilización más antigua aun existente.

También es cierto que la censura es una herramienta muy útil cuando en el horizonte se perfila una historia alternativa. Antes de la puesta en marcha del sistema del crédito social, el control social se llevaba a cabo a través de los medios de comunicación tradicionales, el arte, las empresas, la burocracia, la educación y el ciberespacio. China ha sabido desarrollar con éxito plataformas equivalentes a las propuestas de Silicon Valley y que, además de proporcionar directamente al Gobierno datos de sus ciudadanos, funcionan mejor (claro ejemplo la aplicación WeChat). El Estado recibe y gestiona grandes volúmenes de información obtenida en colaboración con bases de datos policiales e instrumentos de alta tecnología, como las gafas de reconocimiento facial. Los recoge sin autorización previa no solo mediante lo perceptible e identificable, como saber quién es el culpable de romper cierta ley, sino también mediante la potencial colaboración con el sector privado.

El dilema seguridad-privacidad lleva discutiéndose mucho tiempo y casos como el de Facebook, que precipitó la aprobación de una nueva ley de protección de datos en Europa, evidencian los riesgos a los que los ciudadanos se encuentran expuestos. Si la utilización del historial de búsquedas en internet, de compras e inversiones, el rastro en las redes sociales o el incumplimiento de las normas de convivencia sirvieran para crear una sociedad más segura, ¿quién sería capaz -Gobierno o ciudadano- de negarse a utilizar un sistema similar bajo la bandera del bien común? El modelo chino está volviéndose cada vez más popular, no piensa en lo que se encuentra fuera del alcance del poder del Estado y, en un mundo donde la sensación de seguridad dentro de él está cada vez más comprometida por las olas migratorias, los ataques terroristas y otras amenazas a la seguridad, la vigilancia masiva podría terminar vista con buenos ojos y sumando desencanto a los ideales democráticos.

El Sistema de Crédito Social que China comenzó a probar en algunas de sus ciudades establece un puntaje para cada persona. Según sea alto o bajo, y según oscile, ese número determina aspectos íntimos de la vida privada como el acceso a descuentos para los servicios públicos, o la negativa a inscribir a un hijo en una escuela de calidad. Esta suerte de mecanismo de premios y castigos no fue oficialmente explicada, y algunos residentes afirman no verse perjudicados por el supuesto control.

La norma que entró en vigor en marzo de 2018 no preveía la instauración de un solo sistema de crédito social: establecía que cada gobierno local debería diseñarlo y llevarlo a cabo según sus propios criterios. A día de hoy sólo se tiene constancia de Rongcheng, a unos 800 kilómetros de Pekín. Esta urbe ha establecido un mecanismo piloto de puntuación para sus ciudadanos en los que las buenas conductas públicas sumas puntos y las acciones contra la comunidad, por lo general infracciones de la ley, restan. “Cualquier cosa que influya en los puntos debe estar respaldada por hechos oficiales con documentos oficiales. Después de observar sus características detenidamente, deducimos que el sistema de Rongcheng se parece más a una hoja de antecedentes, ya que no evalúa una gran cantidad de datos para imponer sanciones, sino que crea un registro de los castigos que ha recibido la persona”, dijeron desde el Gobierno.

El fenómeno generó mayor repercusión internacional debido al sistema de pagos online. “Alipay no sólo es una plataforma de pagos online, también funciona como una especie de tarjeta de crédito. Si un mes no tienes suficiente dinero para comprar cualquier cosa, puedes pedírselo y devolvérselo al mes siguiente. Pero si el siguiente mes no lo pagas, baja tu Zhima Credit”, detalla Junlong Wen, ciudadano chino que vive en España. Lo cierto es que Alipay está conectada a los bancos chinos y maneja una gran cantidad de información financiera de sus usuarios, por lo que si estos tienen deudas sus puntos en la aplicación bajan y no pueden comprar determinados productos o servicios de alto valor. Es por ello que a muchos ciudadanos chinos se les ha bloqueado el acceso a billetes de avión o tren, porque Alibaba no confía en su solvencia. “Este sistema se percibe como justo por la población china, porque antes muchas personas contraían deudas y no las pagaban, y los bancos han tenido que buscar esta solución para controlar a los morosos”, explica Wen. Y añade que, pese a que no se puede estar fuera de este sistema -porque algunos pagos en China ya sólo se hacen a través de Alipay-, son muchos los chinos que prefieren no comprar a crédito para no contraer deudas que quizás no puedan afrontar en el futuro.

Lo que se dio a conocer de esta peculiar invención, es que las personas y empresas empiezan con 1000 puntos, que se traducen en un sistema de calificación de la A a la D. Los puntos se añaden por servicios a la comunidad, comportamientos excepcionales y premios recibidos. La resta puede producirse por desde no cederle el paso a los peatones hasta retrasarse con el pago de las facturas o tener una multa de tráfico. Dependiendo de su categoría, se premia o castiga al ciudadano temporalmente. En mayo, el primer mes del crédito social, 169 personas perdieron el derecho a viajar dentro y fuera del país por su baja puntuación. Otras consecuencias son la denegación de reservas en los mejores hoteles, no poder solicitar ciertos empleos, impedir que los hijos vayan a las mejores escuelas o quedarse sin mascota.

Imágen capurada por la BBC – “El reto de sacar a 80 millones de personas de la pobreza en 2 años”

Según las cifras expuestas por el Banco Mundial, China tiene al día de hoy con 25 millones de pobres. Desde 1980 cerca de 800 millones de personas han salido de la pobreza, y entre 1990 y 2015 el porcentaje de personas que viven con USD 1,90 al día o menos bajó del %66 al %0,7. Su aportación a la economía mundial ha pasado del %1,5 al %15,4 y el PBI per cápita se ha multiplicado por casi 65. Una de las razones más mencionadas es la inmensa brecha que existe entre las áreas rurales y urbanas. Mismo desde el gobierno se ha mencionado a las áreas agrarias y rurales como una dificultad en sí misma, donde el desarrollo económico inevitablemente tardará en llegar, aún con planes sociales. En ciudades como Shanghai o Beijing el ingreso medio anual de los hogares asciende a unos USD 6800, valores que coinciden con la imagen del éxito mostrada por el gobierno chino. Pero en Gansu o la convulsionada Xinjiang, donde el gobierno mantiene un conflicto con la minoría uigur, se reduce a USD 3000, aproximadamente. Y si bien el consumo es menor, las poblaciones rurales viven en climas hostiles y tienen un limitado acceso al agua potable y los servicios básicos. Visualizando los problemas coyunturales que esperaríamos encontrar en su agenda política a corto plazo, también están fuerte caída de la tasa de fertilidad y el altísimo nivel de consumo eléctrico y de emisiones de carbono.

En conclusión, el sistema de crédito social obliga a someterse a una serie de reglas -añadidas a las legales- dictadas desde el Politburó, lo cual puede generar, junto con la protección del culto al Estado, una nueva sociedad de clases. La baja puntuación de unos padres puede comprometer el futuro de su descendencia al forzarlos a acudir a centros menos reputados, lo que a la larga tendrá un impacto en sus oportunidades profesionales y marcará su entorno de amistades y contactos. De igual manera, la mejor educación y los mejores empleos acabarán reservados para los ciudadanos más leales, lo que dará lugar a una nueva esfera privilegiada y generará nuevas dinámicas de desigualdad.

La falta de libertades se opone a la creatividad, y al progreso en última instancia. La seguridad absoluta no existe y, por ello, el Estado tiene que buscar nuevas formas de colaboración, de transparencia en vez de secretismo, y cadenas de mando optimizadas y vigiladas que permitan determinar responsabilidades. Puede que Xi cuente con la legitimidad que la idea del Mandato del Cielo le otorga según la tradición, sin embargo Occidente se debe a otras dinámicas. El tiempo desvelará si lo inaugurado en China es un nuevo significado de gobernanza, aunque habernos introducido en esta investigación nos acerca más a un capítulo de Black Mirror que a un camino de prosperidad viable y duradero.

Bibliografía consultada
Leadership and the Rise of Great Powers, Yan Xuetong, 2019
Los besos de Lenin, Yan Lianke, 2015
https://www.xataka.com/privacidad/yo-vivo-china-no-conozco-a-nadie-que-tenga-sistema-credito-social
https://www.infobae.com/america/mundo/2018/12/30/como-funciona-el-sistema-de-puntaje-personal-en-china-un-escalofriante-proyecto-de-control-de-la-poblacion/
https://www.pagina12.com.ar/313617-china-oportunidades-y-desafios
https://elordenmundial.com/la-nueva-ruta-la-seda-iniciativa-economica-ofensiva-diplomatica/
https://www.imf.org/en/Countries/CHN
https://elordenmundial.com/el-sistema-de-credito-social-chino/
https://elceo.com/internacional/china-y-rusia-impulsan-un-nuevo-orden-mundial/

INDIA: estratificación, niñez y matrimonios sin amor.

Lic. Agostina Salman

La República de la India es el segundo país más poblado del mundo después de China, con 1398 millones de habitantes. El gigante asiático es cuna de cultos y religiones, y si bien tiene una de las economías con mayor crecimiento de los últimos años, presenta altos niveles de pobreza, analfabetismo, carencia sanitaria, malnutrición y malarias. Culturalmente, la sociedad india está marcada por un sistema de castas, tribus y clases, arraigado en el hinduismo, y muy acostumbrado a la discriminación.

Mohandas Gandhi, más conocido como Mahatma (en sánscrito e hindi: mahā ‘grande’ y ātmā ‘alma’), fue el dirigente más destacado del movimiento independentista de la India, y en su desobediencia y resistencia civil no violenta abrió un camino de evidencias y desafíos. Garantizar derechos y libertades para todo tipo de clases sociales, tribus y castas, y la aceptación de las mismas, es quizás la tarea más difícil y urgente después de la independencia de la corona Británica en 1947.

Cuando la posición que ocupa una determinada casta se ve sumida en la degradación de la dignidad humana a lo largo de los años, tiende a convertirse en cultura, costumbre. Y ese es uno de los mayores peligros que residen en la sociedad india. El sistema de castas indio se trata de un sistema de estratificación social que fue evolucionando durante el tiempo; una compleja amalgama de grupos sociales, entre los que se encuentran los clanes llamados gotras, etnias y tribus llamados jatis, y la jerarquía social definida por uno de los textos antiguos, el Rigveda. Este sistema reparte tanto derechos como deberes y privilegios, con la creencia hindú de que todos los seres humanos somos creados de manera desigual.

Ilustración del sistema de castas –  www.krishna.org

La adopción de la constitución india y su puesta en marcha en 1950 considera ilegal la discriminación contra las castas más bajas, pero en la práctica subrayó la oleada de violencia sobre los dalits, aquellos pertenecientes a las clases más bajas. Miles de mujeres y niñas dalits son violadas cada año. Ser agricultora, sirvienta en una casa de la capital, barrendera o prostituta son todas las oportunidades laborales que se les ofrecen. Y en esos trabajos la exclusión no desaparece. «El comportamiento grosero del empleador, la no recepción de los salarios a tiempo, la imposición de trabajos no elegidos o el abuso sexual», señala un informe del Instituto Indio de Estudios de Dalits (IIDS), son algunos de los ataques que sufren. «Las niñas dalits se ven obligadas a prostituirse para los patronos de las castas dominantes y los sacerdotes», afirman en la Campaña Nacional por los Derechos Humanos de los Dalits (NCDHR). Esta organización también denuncia que sólo el 1% de las agresiones termina en condena. «Cuando una mujer va a denunciar una violación, lo primero que le preguntan es ‘¿por qué llevabas esa ropa, por qué estabas sola en la calle, por qué a esas horas?'»,  cuestiona Ranjana Kumari, directora del Centro de Estudios Sociales. La violencia contra las mujeres reduce aún más las posibilidades de desarrollo de las comunidades; tanto la agresión como la amenaza de efectuarla hace que las niñas abandonen la escuela y que las mujeres dejen de ir a trabajar, lo que les deja sin herramientas para salir de la pobreza y alimenta un círculo vicioso que las encarcela en vulnerabilidad.

¿Qué ocurre alrededor? Silencio. Años atrás, todo el país y los medios internacionales mostraron indignación ante la brutal violación y asesinato de una estudiante en un autobús de Nueva Delhi, pero no ocurre con una niña dalit. No obstante, la canalización de la indignación también entiende de clases y castas. «El movimiento feminista está dominado en su mayoría por personas de casta superior, mujeres hindúes que dicen representar los intereses de todas las mujeres de India cuando no es así», concluye Ranjana.

Imagen publicada en el periódico El Orden Mundial, 2019.

Según el último censo del 2018, la tasa de alfabetización masculina es del 82,37%, superior a la femenina que es del 65,79%. Entonces, si bien la alfabetización ha crecido en los últimos años, la diferencia entre mujeres y hombres sigue siendo determinante, y se ve reflejada en el mercado laboral y la disparidad de género. Varios investigadores coinciden en que el genocidio silencioso de las mujeres ha influido en las estadísticas demográficas, que muestran que hay 36 millones más de hombres que de mujeres. Un antiguo proverbio indio dice: «criar a una hija es como regar el jardín del vecino». Y es que, en India las hijas no son rentables. Supone una gran carga económica para la familia, una gran inversión por algo temporal, ya que tras el matrimonio la mujer dejará a su familia y pasará a ser propiedad del marido. Para las mujeres hindúes, el matrimonio es el contrato de sus vidas. Una mujer que no tenga un hombre al lado nunca será una mujer completa ante los ojos de la sociedad. Y resulta tan imprescindible para la familia de la esposa como caro: las bodas son un espectáculo de colores, música y opulencia que parece presumir relaciones de poder y dinero, y no una celebración de amor. El sistema de dotes, es decir el pago que se debe realizar por el simple hecho de contraer matrimonio, es de parte de la familia de la mujer al futuro esposo. Y en muchas ocasiones las mujeres son incapaces de hacer frente a las condiciones establecidas, por lo que son agredidas y sometidas a todo tipo de maltrato.

Remarcaré el gentilicio usado, hindúes, porque cabe aclarar que el hinduismo dista del budismo (y otras religiones) en la realidad de la mujer india: el sistema de castas hindú se perpetúa generacionalmente, enmarcado por una religión no-teísta basada en el Karma y -literalmente- millones de deidades; mientras que el budismo cree en un camino más espiritual hacia la liberación del individuo, con un Karma plasmado en la causa y el efecto de las acciones individuales, el ascetismo, la meditación y la paz.

Los matrimonios arreglados son una distopía actual y real en la India: los padres escogen las parejas de sus hijos, y la mayoría de las veces no se conocen entre ellos hasta el momento del casamiento. Lo curioso, es que el 75% de los varones de entre 18 y 35 años lo prefieren así. En el norte del país, la zona más tradicional, esta cifra aumenta al 82%. En documentales donde entrevistan a la población ningún varón se niega al arreglo, y hasta lo agradecen: «no perderé el tiempo, sus padres saben elegir». Esperablemente, no es igual para las niñas y mujeres.

Imagen de una novia hindú, sus manos pintadas en henna y un vestido de 12 kg – BBC News

Harshita, de 22 años, llega con los ojos rojos y una mirada triste. Nada más ver a su profesora se echa a llorar. Está desesperada, ha llegado la hora de la verdad. Su madre ha comenzado a buscar candidatos para su boda y, después de cinco años de relación, tiene que decir adiós a su novio. Ella forma parte de los kshastriyas, la segunda casta más importante de la India; sin embargo, él pertenece a los vaishyas, la tercera casta, por lo que un futuro en el que estén juntos es impensable dentro de una familia tan conservadora como la suya. Siente que todo se acaba, que es el final de su vida. Ella sueña con trabajar en la Embajada de España en la India; para ello ha estudiado Comercio y español, pero si se casa lo más seguro es que nunca llegue siquiera a acceder al mundo laboral. Se convertirá en un ser completamente dependiente de su marido. Por ello ha acudido a María, profesora de español de la Universidad de Rajasthan en Jaipur: necesita salir del país. Sus padres le han dado un margen de seis meses para encontrar algo en el extranjero y seguir con sus estudios. Si no lo hace, en medio año se verá obligada a casarse con una persona a la que todavía no conoce.

La hoja de vida matrimonial es una carta de presentación que suelen hacer los padres con datos de sus hijos, como lugar y hora de nacimiento, el aspecto físico y el carácter, casta, pasatiempos; el nombre, la educación y los negocios de su grupo familiar. Si se obtiene un puntaje de más de 20 sobre 36 ítems acertados, se considera compatible. Más de 28, asegura un matrimonio feliz. En todos los niveles sociales creen en los matrimonios arreglados por su efectividad, y según un censo hecho por el economista Suraj Jacob y la antropóloga Sreeparna Chattopadhyay, sólo el 2,4% de los matrimonios termina en divorcio en India. Pero, puede que no todas las mujeres informen o si quiera pidan el divorcio, debido al estigma asociado a este estado civil.

Cada 22 minutos una mujer denuncia una violación en la India. Y se cree que las cifras reales superan las denunciadas. En el 94% de los casos las víctimas conocen a sus agresores, y una cuarta parte de los indios admite haber cometido al menos un acto de violencia sexual. También se conocen denuncias por parte de hombres: Roshan Kunar, en 2017, cuando tenía 17 años, fue secuestrado por un grupo de hombres en la región de Bihar, del norte de India, y fue obligado a contraer matrimonio con una joven. «Si no hubiera aceptado este matrimonio, igual ninguna familia le hubiera permitido a su hija casarse conmigo después. Ellos me secuestraron, me golpearon y me obligaron a casarme. Diez hombres, me apuntaron con un arma amenazándome, ¿qué otra opción tenía?», confesó. La diseñadora paquistaní Nashra Balagamwala hizo un juego de mesa sobre los matrimonios arreglados, y aseguró que en Occidente la gente suele confundir los matrimonios arreglados con los matrimonios forzados. En su defensa, opina que no hay mucha diferencia entre el uso de aplicaciones para tener citas, y la lectura de cartas astrales y de presentación de desconocidos para pensar en casarse. A mí parecer sí dista, mientras no haya una elección propia. Y la costumbre no hace más que naturalizarlo y perpetuarlo.

La falta de educación siempre significará falta de libertades y derechos. En la India, alrededor de 38 millones de niños entre 6 y 13 años no van a la escuela primaria, y alrededor del 20% de los jóvenes no han recibido nunca una educación básica. Aquellos nacidos en las castas más bajas, apenas acceden a trabajos domésticos o no remunerados. Existen miles de activistas y organismos no gubernamentales que intentan, día a día, entre todo tipo de hostilidades y trabas, aportar su grano de arena. Agostina Di Stefano, una profesora de inglés argentina, se instaló en la India a sus 34 años, con su hija recién nacida. Polución, basura en las calles, niños muertos de hambre, personas sufriendo, desnutridas y amputadas. En Mothia Khan, un edificio abandonado y ocupado -con permiso del gobierno- por familias marginadas, Agostina abrió una escuela. Fue más que una docente: salvó, entre muchos otros, a Chena, una nena de dos años con parásitos en su panza que no podía caminar a causa de la debilidad y se arrastraba hacia la gente por hambre. Llegaron donaciones desde Argentina, y trabajó en conjunto a una ONG local, que la ayudó principalmente con las barreras idiomáticas; el hindi era el único idioma hablado en la región, pero el lenguaje del amor y la vocación llegó más lejos.

Agostina en su escuela. Imagen extraída de su blog personal @bonaerense.

«Nos costó, pero después de dos años, logramos que los niños se sienten a la mesa, presten atención y colaboren. Antes pasaban diez minutos y se iban. Los preparamos para que cuando vayan a la escuela oficial los acepten y no se burlen de ellos por cómo hablan, comen o caminan. En realidad, los preparamos para la vida», asegura. Agostina especifica que el trabajo que hacen junto a la ONG es integral, con asistencia social, alimentaria, médica, educativa y sanitaria. El próximo paso es sumar un grupo de apoyo para las mamás y las adolescentes para que sigan su camino: «ahora queremos enseñar a que se cuiden, que conozcan sus derechos, lo que no les puede hacer la gente, lo que no tienen que permitir. Lo mismo para acompañar a las mamás, si tienen algún problema, si son golpeadas, si deben resolver algo legal porque no tienen conocimientos.»

La verdad yace en la coincidencia entre una afirmación y los hechos. Podemos transformar una realidad, pero antes debemos conocerla. Y hacerla.

Investigación, redacción y producción de contenido independiente. Bibliografía utilizada:

«Esta noche la libertad», Dominique Lapierre y Larry Collins, 1975.

«Un perfecto equilibrio», Rohinton Mistry, 1995.

«Shantaram», Gregrory David Roberts, 2003.

«The god of small things», Arundhati Roy, 1998.

https://www.huffpost.com/entry/varna-and-caste-system-of_b_877981

https://www.elmundo.es/internacional/2014/05/30/5388babb268e3ed3168b456c.html

https://lavidaconella.wordpress.com/

https://datosmacro.expansion.com/demografia/tasa-alfabetizacion/india2

https://elpais.com/elpais/2016/11/14/planeta_futuro/1479137690_139793.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-49569990#:~:text=En%20India%20siguen%20siendo%20comunes,prevalecen%20este%20tipo%20de%20uniones

Nagorno Karabaj: qué es, qué pasa, y cuáles son los intereses en juego.

Lic. Macarena Acosta

Nagorno Karabaj es una región entre Armenia y Azerbaiyán cuyo nombre puede traducirse como “Jardín negro en las montañas”. De iure, pertenece a Azerbaiyán, pero de facto, está ocupada por Armenia. La comunidad armenia que ocupó la zona llevó adelante un referéndum en 1991, tras la disolución de la Unión Soviética, que resultó en una declaración de independencia y la instauración de la llamada República de Artsaj. Al día de la fecha, ningún Estado soberano miembro de las Naciones Unidas la reconoce. Pero esta declaración de independencia dio origen a hostilidades y eventualmente a una guerra entre Armenia y Azerbaiyán que duró hasta 1994.

En resumen, hasta ahora: Nagorno Karabaj es un territorio azerí, ocupado de facto por Armenia. Azerbaiyán reclama el territorio en base al principio de integridad territorial; la República de Artsaj reclama el principio de autodeterminación de los pueblos, resuelto con un referéndum. Azerbaiyán no reconoce tal referéndum ni tal principio porque el territorio fue ocupado de facto. No sé a ustedes, pero a mí el panorama me suena.

Actualmente, la autodenominada República de Artsaj, o República de Nagorno Karabaj, está constituida casi totalmente por armenios, y utiliza la moneda armenia, el dram. Aun así, todos los gobiernos armenios se han resistido a las presiones internas por unificar esta República con la propia, evitando el conflicto con Azerbaiyán y con la comunidad internacional, que siguen considerando al territorio como ocupado de facto pero legalmente azerí.

Luego del cese al fuego de 1994 y durante muchos años, se intentaron negociaciones de paz con poco o nulo éxito, ya que ninguna de las dos Naciones está dispuesta a cambiar su postura: Azerbaiyán reclama que se desmilitarice la zona, y que los “desplazados” retornen a su país de origen. Armenia se niega a reconocer que Nagorno Karabaj sea parte de Azerbaiyán, argumentando que declaró la independencia al mismo tiempo que éste, y por lo tanto es un país diferente. También insiste en que Artsaj sea incluido en las negociaciones, cosa que Azerbaiyán niega rotundamente ya que no reconoce la entidad ni autoridad alguna de Artsaj. El alto al fuego fue violado varias veces en los últimos 30 años, dejando muertes en ambos bandos.

La Guerra de los Cuatro Días

El enfrentamiento más notorio entre estos dos vecinos es casualmente del que menos se sabe. La denominada “Guerra de los Cuatro Días” comenzó el 1 de abril de 2016 y culminó con un alto al fuego bilateral el 5 de abril, pero poco más es comprobable. Ambos países se acusan mutuamente de haber iniciado las agresiones, y reportan números de bajas y de territorios ganados y perdidos que no coinciden. Se estima que el número total de fallecidos, entre civiles y militares, ronda las 350 personas.

El Conflicto Actual

El 27 de septiembre de 2020, volvieron a producirse enfrentamientos a lo largo de la frontera entre Azerbaiyán y los territorios tomados de Nagorno Karabaj. Las tres partes del conflicto declararon Ley Marcial al día siguiente, y hubo diversas movilizaciones de tropas. Se cree que las hostilidades fueron iniciadas por Azerbaiyán, a fin de tomar los distritos de Nagorno Karabaj de menos elevación, más fácilmente alcanzables que los más montañosos.

Rusia, por su parte, juega un papel complicado en el conflicto. Ambos países solían formar parte de la Ex Unión Soviética y, por tanto, siguen vinculados a ella. Rusia utiliza esto a su favor en pos de mantener a ambas Naciones dependientes de ella, por lo que les vende armas a ambas, pero su relación más estrecha es con Armenia, ya que tiene una base militar allí. Los armenios, sin embargo, no se sienten seguros y respaldados porque saben que Rusia está jugando a dos puntas.

Azerbaiyán, por otra parte, está siendo asistido por Turquía, quien le proporciona armas y armamentos y no está en la posición complicada de Rusia. A Turquía la moviliza, además de la afinidad con Azerbaiyán en base a similitudes culturales y étnicas, el deseo de que su suministro de energía sea independiente del gas natural ruso. Casualmente en Azerbaiyán hay dos oleoductos y un gaseoducto que abastecen directamente a Europa y Turquía.

El conflicto actual, a nivel económico y energético, vuelve a preocupar a la Unión Europea, Rusia, Turquía y a todas las empresas internacionales de gas y petróleo que tienen negocios en el país azerí. El interés general es que la zona se mantenga en calma, cosa que estos días ha probado ser imposible. Ningún oleoducto ni gasoducto pasa a través de territorio armenio ni de Nagorno Karabaj justamente debido a la inestabilidad de la zona, de manera que tuvieron que ser redirigidos a través de Georgia, aumentando varios kilómetros a dichos ductos.

Aunque no parece que Armenia esté considerando ocupar más tierras y eventualmente extender su territorio hasta la ruta de los oleoductos, las partes interesadas no pueden darse el lujo de mirar hacia otro lado, sobre todo considerando la vehemente intervención turca el territorio que tiene virtualmente la llave de la energía europea. Para Turquía, posicionarse de manera exitosa en este conflicto podría significar una carta poderosa a su favor en su pedido por unirse a la Unión Europea.

El 10 de octubre, luego de 10 horas de negociación en Moscú, se acordó una tregua humanitaria en pos de recuperar cadáveres e intercambiar prisioneros, que al 12 de octubre ya se reporta violada por ambas partes, que se acusan mutuamente de haber iniciado las hostilidades y niegan las acusaciones del otro.

BREXIT

Lic. Agostina Salman

Imagen: BBC News

El vocablo Brexit deviene de dos palabras inglesas: Britain (Gran Bretaña) y exit (salida). Britain refiere al país de países: United Kingdom (Reino Unido) of Great Britain (de Inglaterra, Escocia y Gales) and Nothern Ireland (e Irlanda del Norte). Ahora bien, de dónde es que salen estos cuatro países independientes: de la Unión Europea. ¿Cómo? A través de un referéndum o plebiscito, sometiendo la decisión al voto popular. Cuándo y por qué, entre otras cosas, es lo que conoceremos a continuación.

El término Brexit inunda las redes sociales y espacios periodísticos, pero no es algo precisamente actual: se habla sobre una salida de Gran Bretaña desde su misma pertenencia a la Comunidad Económica Europea en 1973 -16 años después de que fuera creada con el Tratado de Roma en 1957-. Dos años después de la adhesión a la entonces CEE, Reino Unido ya había celebrado un referéndum, el primero en la historia del país, sobre su permanencia o no en la institución. En ese entonces, la gran mayoría de la población apoyó la idea de continuar. Más tarde, la frase «queremos nuestro dinero de vuelta» trascendería a la historia en boca de Margaret Thatcher, quien pidió a la CEE que ajustara las contribuciones de su país o retendría pagos de los impuestos al valor agregado en la circulación de mercaderías.

En 1986 con España y Portugal recién integrados al proyecto europeo, los miembros del bloque firmaron el Acta Única Europea, primera gran revisión del Tratado de Roma, en miras de crear un mercado interior con libre circulación de personas, mercancías y servicios. Las palabras de Thatcher al respecto fueron: «No hemos revertido exitosamente las fronteras del Estado en Reino Unido para verlas reinsertadas a nivel europeo, con un súper-estado ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas». Cuatro años más tarde, Reino Unido abandona el mecanismo de tipos de cambio que daría vida al euro. En su libro Statecraft (El arte de gobernar), Thatcher aseguró que la moneda única europea era un intento de crear un súper-estado que fracasaría económica, política y socialmente. Reino Unido tampoco accedió al Acuerdo de Schengen, de 1995, un tratado internacional a través del que varios países europeos suprimieron los controles entre sus fronteras, conocido como espacio Schengen.

Lo que llevó a Londres a unirse al grupo fue el mercado común; mientras más amplio se volvía, más podrían beneficiarse. El gobierno laborista encabezado por Tony Blair se convirtió en uno de los grandes impulsores de una ampliación del bloque hacia el este del continente, y gracias a la influencia británica y el visto bueno alemán, el número de miembros de la UE pasó de 15 a 25 en 2004, incorporando, entre otros, a Polonia, República Checa y los países bálticos, creando así un espacio político y económico de cerca de 450 millones de personas.

La mayoría de los Estados miembros establecieron un período de transición antes de abrir sus fronteras a los trabajadores de los nuevos integrantes del club, con la excepción de Irlanda, Suecia y Reino Unido, que las abrieron de inmediato y sin restricciones. Esto hizo que muchos de los británicos sintieran que estaban siendo amenazados por un contingente de trabajadores que cobrarían menos que ellos por el mismo empleo.  Para muchos, el Reino Unido nunca ha realmente creído en una integración europea plena, pero lo cierto es que las migraciones marcaron el euroescepticismo tanto en su población como en su clase política -en pos de satisfacer las demandas e inquietudes del pueblo votante-. Entre otras cosas, la pertenencia a la UE implica la aceptación de las llamadas «cuatro libertades fundamentales»: la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales. Y el principal argumento de la campaña a favor de la salida fue que con el Brexit los británicos iban a recuperar el control sobre sus fronteras, lo que permitiría un mejor control de la migración.

Un gran porcentaje de las multinacionales con presencia en Europa escogió Londres para montar su sede principal. Con el Brexit, la UE no solamente pierde un miembro, sino su segunda economía más importante, que representaba cerca del 15% de su PBI y contribuía notoriamente a su presupuesto. También pierde un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y un estado cuya capital es uno de los mayores centros financieros del mundo.

En una entrevista a la BBC, Jean Pierre Maury, director adjunto del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas con sede en París, exclamó que Reino Unido se integró a una parte de la unión, la relacionada con el libre comercio; pero siempre se mostró incómodo con una integración mayor. Para él, la salida de Reino Unido del bloque es una ocasión oportuna para fortalecer la competitividad de sus países y atraer aquellos negocios instalados actualmente en Londres. Lo mismo otros países como Alemania y Holanda. También, en otro nivel de análisis más político que económico, puede que sin Reino Unido los dirigentes de la UE se vean obligados a comunicar objetivos de manera más clara a sus ciudadanos y establezcan mejor sus prioridades, lo que podría reforzar su carácter democrático -sin el contrapeso de la probable negativa británica-.

Siguiendo el siguiente cronograma, y considerando las extensiones ocurridas, hoy estamos en un momento de transición clave para la futura relación Europa-UK.

Imagen: BBC News

Durante este periodo, Reino Unido seguirá acatando las normas de la UE y contribuyendo a su presupuesto, permanece en la unión aduanera y en el mercado único pero no en las instituciones políticas y parlamentarias. La negociación en pos de un acuerdo comercial es una de las cuestiones más urgentes y dictará la agenda política. UK quiere que sus bienes y servicios tengan el mayor acceso posible al bloque europeo pero dejó claro que abandonará la unión aduanera y el mercado único, y que deberá poner fin a la jurisdicción general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Un acuerdo de libre comercio permitiría que los bienes británicos circulen por la UE sin chequeos o cargos adicionales. Si no negocia y ratifica un nuevo acuerdo a tiempo (para fines de año), Reino Unido se enfrentará a la posibilidad de que le impongan aranceles sobre sus exportaciones. Lo cierto es que ningún divorcio es gratuito: la factura asciende a unos US$39.000 millones, la mayor parte se pagará en 2022 -aunque habrá pagos menores hasta la década de 2060-, y se contribuirá a todos aquellos compromisos asumidos cuando aún era miembro del bloque.

También deben gestionar acuerdos en una serie de áreas en las que se requiere cooperación: orden público e intercambio de datos y seguridad, normas de aviación y seguridad fronteriza, acceso a aguas, suministro de electricidad y gas, licencias y regulación de medicamentos, entre otras. Por ejemplo, el país abandonará la orden europea de detención y entrega, un procedimiento judicial simplificado y transfronterizo que facilita los procesos judiciales: las órdenes de detención europeas emitidas por las autoridades judiciales de cualquiera de sus países miembros son válidas en todo el territorio de la Unión Europea, pero ahora esa ley deberá ser reemplazada por una orden internacional.

Hoy, el foco de conflicto está en la puerta de al lado: Irlanda del Norte. Rafael Behr, columnista de The Guardian, ha calificado al Brexit de Boris Johnson literalmente como una estafa. Algunas declaraciones sobre aranceles, aduanas y controles fronterizos en los puertos del Mar de Irlanda han cambiado desde la aprobación del Brexit el pasado enero. Pareciera no haber forma real de ejecutar en términos de políticas lo que se prometió en campaña; algo también reflejado en el mandato de Theresa May, predecesora de Boris, conservadora y segunda mujer en su cargo después de Thatcher. Su gestión se encontró en la brecha entre dos ideas incompatibles de Europa: el enemigo representado por los dibujos animados de algunos periódicos anti Bruselas, y por otro lado las instituciones reales, valoradas por todos los primeros ministros del Reino Unido hasta el actual. Al incumplir los términos de un tratado negociado con esas instituciones, el proyecto de ley de mercado interno de Johnson da lugar a una nueva relación UE-UK.

El 56% de los norirlandeses votaron a favor de la permanencia en la UE. Cientos de caminos y vías fluviales se entrecruzan entre Irlanda e Irlanda del Norte en sus 500 kilómetros de frontera invisible. La única distinción para saber en cuál de los dos países se encuentra uno, es el color de las señalizaciones en las rutas -amarillas en Irlanda y blancas en Reino Unido- y las señales de tráfico que indican kilómetros o millas. El Acuerdo de Paz firmado en 1998 con la mediación de Londres y Dublín eliminó todas las infraestructuras fronterizas construidas durante los 30 años de troubles, los sangrientos enfrentamientos y violencia en gran escala entre católicos y protestantes. Tras el acuerdo, los ciudadanos de la República de Irlanda e Irlanda del Norte pudieron moverse libremente entre ambos países, y la venta de bienes y servicios tuvo pocas restricciones ya que ambos pertenecían al mercado común europeo y la unión aduanera, con una exitosa cooperación transregional. Pero esto cambia con el Brexit, dado que la República de Irlanda se convertirá en la única frontera terreste de la UE con Reino Unido.

¿Por qué es la frontera entre las dos Irlandas el punto más espinoso del Brexit? Porque ambos países quedarían en dos regímenes distintos, lo que implica que tanto las personas como las mercancías sean inspeccionados en la frontera, algo que no parece deseable pero es difícil de evitar si los británicos abandonan el mercado único y la unión aduanera. Si después del periodo de transición, para el próximo diciembre, Londres y Bruselas no firman un acuerdo comercial, Irlanda del Norte quedaría sometida a algunas normas de la UE. A nivel político, la Comisión Conjunta Norte-Sur de Irlanda advirtió que establecer controles en la frontera rompería el consenso de 1998 y llamó a los políticos a «reflexionar sobre sus responsabilidades».

La UE propuso a finales del año pasado la creación de una red de seguridad. Buscaba evitar la división de la isla con controles o infraestructuras físicas en la frontera y planteó, como último recurso, mantener a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y del mercado único -el resto de Reino Unido no-. Tras meses de silencio, se acabó proponiendo una alternativa a esa red de seguridad: mantener todo Reino Unido en la unión aduanera de manera temporal, pero sin hacer mención al mercado único. Hoy, Boris habla de establecer la aduana en el mar de Irlanda y que Irlanda del Norte permanezca en la unión aduanera británica y alineada con el mercado interior de la UE exclusivamente en bienes. Sin embargo esto sería provisional, ya que debe ser ratificado cada 4 años por el Stormont (Parlamento autónomo norirlandés) y puede cambiar en función del acuerdo comercial que acaben firmando Londres y sus antiguos socios europeos.

El backstop entraría en vigor como «último recurso», en el caso de que ambas partes no consigan acordar su tipo de relación futura. Si bien la juventud norirlandesa ha vivido el resultado de la paz, el mayor temor en la sociedad es que la violencia retorne. Ya han habido protestas contra el Brexit en la frontera entre las dos Irlandas, en las que estuvieron presentes líderes del Sinn Féin, antiguo brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA) y principal representante de la comunidad nacionalista católica. Los norirlandeses son consientes de la desmejora económica y la disparidad entre cada país en ventaja de Inglaterra.

Imagen: Euronews

El gobierno británico ha promovido la idea de recuperar un país global que le permita retomar su liderazgo en el mundo, con cierta nostalgia colonialista. En un año como este, con una pandemia de por medio y los pormenores internacionales (Barbados, Gibraltar, entre otros), Inglaterra planea recuperar su propio plan político y económico. En materia de inmigración, aquellos inmigrantes potenciales que no hablen inglés o no estén calificados para algún empleo, no obtendrán visas para ingresar y trabajar. El nuevo proceso de asignación de visas estará basado, de acuerdo a la propuesta, en un sistema de puntos por el que hablar el idioma, tener una oferta de empleo dentro del país y demostrar una cualificación serán requisitos.

Mientras tanto, la controvertida Ley sobre mercado interno, que le otorga al gobierno de Boris Johnson el poder de anular parte del acuerdo del Brexit, ha superado su primer test parlamentario. La norma rompería la llamada salvaguarda irlandesa, que busca evitar la creación de una frontera física entre las dos irlandas, única frontera terrestre que tendrá el Reino Unido con la UE. Como vimos anteriormente, el acuerdo del brexit retira a todo el Reino Unido de la unión aduanera, pero sigue dejando a Irlanda del Norte dentro de la normativa comunitaria, sobre todo en lo relativo a bienes, para garantizar que todo lo que llega del Reino Unido a los consumidores de la UE cumple con las exigencias de calidad del mercado único. Si Jonhson consigue aprobar esta ley, estaría violando un tratado internacional (el Brexit).

¿Podrá Reino Unido mantener la paz entre sus miembros, y obtener más del resto del mundo de lo que pierde de la UE?

LA UNIÓN EUROPEA Y SU RECUPERACIÓN

Imagen: Lic. Agostina Salman – Agosto 2020
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Lic. Agostina Salman


La Unión Europea y su recuperación.

Poco menos de un mes atrás, tras una cumbre extraordinaria en la ciudad belga de Bruselas, los dirigentes y representantes de la Unión Europea pactaron un saldo histórico para su modelo presupuestario, con el propósito de enfrentar la crisis económica y financiera devenida de la pandemia.  

Según los medios locales la reunión finalizó pasadas las 5:30 de la madrugada del 21 de julio pasado, y logró que los 27 socios acuerden por unanimidad establecer un fondo de reactivación en miras de paliar los daños económicos colaterales e inevitables del covid-19.  

El club se endeudará para financiar un estímulo extraordinario que reúne 750.000 millones de euros: 390.000 en subvenciones y 360.000 en créditos. Por primera vez en la historia de la UE las subvenciones se financiarán con emisiones de deuda conjunta, previendo un marco financiero para 2021-2027 de más de un billón de euros. Las palabras de sus máximos referentes, como la canciller alemana Angela Merkel, fueron alentadoras en cuanto al consenso de la máxima unión supranacional actualmente lograda: “Europa ha demostrado que es capaz de abrirse camino en una situación tan especial”. ¿Pero qué hay realmente en el -o detrás del- big deal

La resistencia fue representada por un pequeño grupo de países, liderado por el primer ministro holandés, Mark Rutte, e intentaron reducir la ambición de las propuestas presupuestarias, en parte sometiendo las ayudas a un derecho de veto previo. Aparte de su característica austera, los Países Bajos y sus aliados –Suecia, Austria y Dinamarca– temían que se abriese camino a la emisión de deuda para financiar las subvenciones. “Los 27 países miembros estarán vigilando si lo que estás haciendo se corresponde con lo comprometido”, señaló Rutte tras la firma del acuerdo. 

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió que los socios debían sellar un acuerdo ambicioso, siendo ésta la crisis con las mayores caídas del PBI desde la Segunda Guerra Mundial. Y así fue. De los 750.000 millones, 390.000 serán ayudas directas a los países, sin necesidad de ser devueltas. Otros 360.000 millones de euros serán en créditos a devolver, con la particularidad de que el desembolso se producirá en los próximos dos años, acelerando bastante los plazos habituales europeos.  

El Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dijo que España recibirá 140.000 millones, el equivalente al %11 del PBI, de los cuales 72.700 corresponden a subsidios y el resto a préstamos -fondo perdido-. Italia, el epicentro europeo de la pandemia, recibe alrededor de 82.000 millones de euros en subvenciones y alrededor de 127.000 millones de euros en préstamos. En un esquema de transferencias directas y créditos a devolver, Polonia le sigue a España e Italia con una inyección de 63.840 millones, Francia con 38.770, Grecia y Rumania con 30.000 aproximadamente, Alemania con 28.800 y Croacia con 10.032. Continúan los demás países miembros con sumas equivalentes y menores, con amplio porcentaje en forma de préstamo. «La sensación es que después de una negociación muy difícil y varios compromisos, nos movimos hacia un acuerdo necesario y satisfactorio», sumó el croataPlenkovic. 

Hasta ahora, la Unión nunca había emitido deuda para financiar un programa de transferencias directas desde la caja central hacia los países, la fórmula del endeudamiento era un tabú para países como Alemania o Países Bajos. La Comisión se da por satisfecha con esa solución porque no establece un veto directo, sino una fórmula para parar el reloj. La decisión final siempre se adoptará por mayoría, sin veto, tras el pronunciamiento de los líderes de la UE. Y si el Consejo no se pronuncia en el plazo previsto, el expediente seguirá su tramitación normal y la última palabra volverá a la Comisión. 

Lo más interesante yace en ver cómo la pandemia de covid-19 pone a prueba la esencia de la Unión Europea, y enfrenta a sus países miembros. Siendo allí temporada de verano y vacaciones, muchos países han abierto sus fronteras al turismo, fuente principal de empleo e ingreso directo para sus poblaciones. Los ciudadanos también se manifiestan por su libre circulación y uso de espacios públicos, y realizan actividades de ocio -aún inactivas- en calles, parques y playas. También reconocen que el endeudamiento no será gratuito, aunque las devoluciones no sean inmediatas. Los 250.000 millones de euros restantes a la dotación de subvenciones -asignada a Italia, España, Francia, Polonia y Alemania-, se conceden en forma de préstamos que tendrán que ser devueltos por el país beneficiario. La Comisión ha estimado qué parte estaría disponible para cada uno en función de la renta nacional bruta de los Estados. Así es como aquellos países más pequeños, con una estructura económica y productiva menor o más frágil, quedan en manos de otros y necesitarán un nuevo acuerdo en la posterioridad. Esta sensación de dependencia se fusiona con la incertidumbre de un futuro a corto plazo estable y libre, con una economía sólida y oportunidades de desarrollo. A ello se suman algunas elecciones presidenciales, varias manifestaciones y represión policial. En Serbia, las protestas ante las restricciones gubernamentales por el Covid-19, han durado más de una semana y dejó cientos de heridos. En Bielorrusia, tras la reelección presidencial de Lukashenko, acusada de fraudulenta por la misma UE, las protestas dejan 7.000 detenidos al día de hoy, y circulan videos que recopilan abuso policial y torturas a los manifestantes. El descontento social resulta creciente y visible en todo el mundo, y acompañado por una economía inevitablemente inestable, cuestiona al poder y sus representantes. 

Fuentes:
https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/health/coronavirus-response/recovery-plan-europe_es
https://www.expansion.com/economia/2020/05/27/5ece42ede5fdeafb568b4581.html
https://www.perfil.com/noticias/internacional/incidente-restricciones-gobierno-cuarentena.phtml
https://elpais.com/economia/2020-07-21/la-ue-pacta-un-salto-historico-en-su-modelo-presupuestario-para-frenar-la-crisis-de-la-covid-19.html
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53481813

Agradecimientos a colegas y amigos residentes en países de Europa.

FEMINISMO ISLAMICO

Proyectar Nación

Lic. Agostina Salman


Un acercamiento hacia un mundo más lejano que ajeno.

            A simple y primer lectura, estas dos palabras parecen expresar ideas contradictorias: podemos visualizar liberación por un lado, y obediencia por el otro. No por nada, Wassyla Tamzali cataloga al concepto como oxímoron. La abogada, escritora y militante feminista, que ha liderado los programas de UNESCO por los derechos de las mujeres durante casi veinte años, sintetiza: «es incompatible ser feminista y llevar velo»[i]. Por otra parte, la jueza y demócrata iraní Shirín Ebadí, primer mujer musulmana en recibir el premio Nobel de la Paz, apunta a la necesidad de separar la religión musulmana del régimen islámico, para así poder tener una segunda lectura del concepto. En sus palabras, «es posible ser musulmana y feminista, pero feminismo islámico es equívoco»[ii]. Entonces, ¿por qué hablamos de feminismo islámico?.

             En tiempos de reivindicación global del rol de la mujer, de reconocer sus derechos y sus realidades per se, celebramos los espacios ganados y señalamos más fuerte aquellos que aún faltan conquistar. La mujer en el islam resulta, sin dudas, un debate al que debemos atrevernos. ¿Qué sabemos de ello?. Más allá de lo propiamente establecido por la religión, existe una serie de factores culturales, políticos y económicos que inciden en la concepción de la mujer dentro de la sociedad en la que vive. Por ello resulta tan importante, tanto para los dirigentes políticos a nivel mundial como para nosotros ciudadanos occidentales, abordar el papel de la mujer más allá de la coyuntura religiosa: cómo es que un Estado islámico está por sobre la misma religión en sí, y cómo ello afecta a los derechos de las mujeres. Existe un islamismo político, de Estado, que actúa en nombre de la fe y la convierte en ley.

            El islam es la religión monoteísta practicada por los musulmanes. Su dios es Alá, su profeta Mahoma y el Corán es su libro sagrado. Es la segunda religión más grande del mundo; y basándonos únicamente en la tendencia demográfica actual, puede superar ampliamente al cristianismo como la religión más practicada del planeta en el corto plazo.[iii] Musulmán es por tanto toda persona que practica la religión del islam, y no está directamente relacionado con el fundamentalismo islámico. El término islamismo es ampliamente debatido y arroja más de un significado: puede referirse a las creencias y preceptos de la religión, o puede referir a la ideología que subyace al fundamentalismo islámico -y político-, siendo ésta probablemente su acepción más generalizada en los medios de comunicación. Solemos oír o leer este concepto en referencia a la ideología política proclamada por los yihadistas, siendo este último un término occidental para hablar de las ramas más radicales y violentas del islamismo, que apoyan la guerra santa y el uso del terrorismo, dentro y fuera de su territorio de acción. Yihad, desde la semiótica, traduce esfuerzo, obligación, sumisión. Mientras el yihadismo proclama la yihad como ley en el nombre de Alá (la sharía), otros creyentes buscan desvincular ambos conceptos. En ciudades de todo el mundo, millones de musulmanes se han manifestado contra el terrorismo, y cadenas de televisión de Oriente Medio han lanzado campañas bajo el lema «no en mi nombre”, ante la violencia ejercida por los radicales. El islamismo radical atenta contra los derechos humanos, la democracia y la seguridad internacional. Pero entonces, ¿qué es lo que pasa con aquellas mujeres que viven en regímenes déspotas, como el autodenominado califato islámico?, ¿quienes hablan de feminismo dentro y fuera del islam?.

                  El feminismo es definido por la RAE como un principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre. Si bien esta definición ha sido tema de debate entre diferentes autores, e incluso ha generado diferentes movimientos sociales y culturales, comprendemos que su origen parte de una desigualdad existente. Podemos resumirlo, para este análisis, en un conjunto heterogéneo de movimientos sociales, culturalespolíticos y económicos, que tienen como objetivo la reivindicación de los derechos de las mujeres y su condición de iguales. Cuestiona la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres, y la asignación de roles sociales según el género. Sus logros a lo largo de la historia han sido nada más y nada menos que el voto femenino, la igualdad ante la ley y los derechos reproductivos, entre muchos otros. Pero esto no corre para todas por igual. Túnez, por ejemplo, es muchas veces señalado como «el país musulmán feminista»: allí las mujeres pueden votar, divorciarse, abortar, postularse a cargos públicos y exigir salarios equitativos; aunque se exime a los hombres de castigo si están casados con la mujer a la que violan o trafican para su explotación sexual, y las crecientes denuncias por violencia de género quedan sin efecto en su mayoría, aún siendo enmarcadas por la ley.

            La socióloga francesa Zahra Ali, en uno de sus trabajos, reconoce el feminismo islámico distinguiendo la lucha por la igualdad de géneros en países donde el islam es la religión mayoritaria. Esta lucha apunta a la relectura crítica del Corán, desautorizando la interpretación machista y secular del profeta Mahoma. También describe el compromiso feminista de musulmanas en Egipto, Irán, Marruecos, Siria, Indonesia, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Cabe destacar que es en las democracias occidentales donde las voces alcanzan más repercusión; y es que sin libertad de expresión e igualdad de acceso a las herramientas de difusión es muy difícil visibilizar las manifestaciones. En palabras de Shirín Ebadí, «si vuelvo a Irán iré a prisión, y encarcelada no les sirvo de nada». Así es como Occidente, desde su población femenina musulmana principalmente, toma protagonismo y hace propio -si no eco- el concepto de feminismo islámico. Para Sirin Adlbi Sibai, politóloga musulmana, existe un feminismo hegemónico que ha impuesto discursos sobre las mujeres blancas y occidentales, excluyendo a todas las mujeres de países tercermundistas, de otras culturas o civilizaciones.[iv] De hecho varios investigadores y académicos afines, reunidos en la ciudad de Fez (centro de Marruecos)[v], le dieron entidad al concepto anteponiéndolo al occidental: el feminismo islámico busca los argumentos en la religión musulmana para defender la igualdad de género.

            La principal y enorme distinción, entonces, yace en laincompatibilidad entre el islam como religión y el feminismo como movimiento laico. No obstante, resulta interesante pensar en una posible reforma desde adentro. Quizás proponer el movimiento desde la fe sea el único medio posible para las mujeres musulmanas. Y es que la cultura musulmana ha sido condicionada por la religión como elemento dominante, se transmitió tanto en los hogares y familias como en las escuelas y comercios, y ha impregnado todos los aspectos de la vida cotidiana con gran apego y ortodoxia. Donde la vida es regulada por cuestiones de fe y preceptos religiosos, el laicismo vaciaría su identidad. No por ello dejaría de ser válido, y radical.

            La resistencia en el mundo árabe y el musulmán nace en el mismo nombre ‘feminismo’: es una palabra rechazada, que por remitir a Occidente se interpreta como portadora de ideas hostiles a su religión. El feminismo islámico toma ciertas bifurcaciones a la hora de tratar la revisión del texto sagrado, pero no deja de apuntar a un proyecto de reforma a través de la relectura y reinterpretación del Corán, donde teólogos y especialistas coinciden en que originalmente no hay establecidas distinciones entre hombres y mujeres, ni en la práctica de la fe ni en la jurisprudencia. Aún no se escucha la palabra «igualdad» en las escuelas y universidades musulmanas, pero comienza a hablarse de feminismo islámico entre algunas mujeres como una búsqueda de equilibrio en la sociedad, de justicia entre los dos sexos. Es decir, se cree en la posibilidad de lograr cambios más inmediatos en la vida ciudadana, pero quedaría relegado o postergado el rol de la mujer, por ejemplo, en sus hogares, o en sus elecciones más personales. Aquí es donde entra en jaque la discusión del velo, por citar un ejemplo. Para muchas mujeres es símbolo de opresión y privación de la libertad, mientras que para muchas otras -militantes del feminismo islámico- es protección, dignidad y femineidad. No obstante, resulta imprescindible reconocer los grises de este debate: las mujeres que viven bajo regímenes como los talibanes en Afganistán y visten burqa[vi], son forzadas a hacerlo y no podrían si quiera opinar en voz alta al respecto, sin costarles esto la vida. Así es como llegamos a cuestionar qué es lo que hay detrás del velo, y comprendemos el poder de la elección: ejerce su libertad decidiendo vestirlo -aunque el debate reabra en cómo y por qué lo elije-.

            En palabras de Noor Ammar Lamarty, «un símbolo que oprime en una parte del mundo no puede ser un símbolo de libertad en otro». Nacida y crecida en Tánger, con 21 años, de familia musulmana y creadora de una ONG en defensa de los derechos de la mujer; Noor ha respondido mis mensajes de forma muy amable e inspiradora. En su artículo La condena del feminismo islámico, afirma, clara y valiente: «el feminismo islámico es incapaz de reinventar el estatus quo de la mujer musulmana o la mujer en el islam, está perplejo por la identidad religiosa, es incapaz de evolucionar naturalmente al margen de la creencia o de la fe. Debemos entender lo político del islam, la vida regulada por un sistema religioso que obliga a sus ciudadanos a no desvincularse de esa politización, para mantenerla como un dispositivo de control que no es opcional y que corresponde por nacimiento. En el mundo musulmán las mujeres no hemos podido escoger ser musulmanas, y si bien dependiendo de la familia el grado de obligación es uno u otro, el sistema religioso ya no es sólo familiar sino comunitario, estatal y de carácter legislativo. Tenemos la responsabilidad de decirlo: el establishment religioso en el que cabe la “ley islámica”, es misógino, es machista, es patriarcal, nos coloca bajo la potestad y tutoría de no sólo un hombre, padre, hermano u esposo, sino también bajo la de la sociedad. Somos objeto de crítica, burla y consternación social. Todo lo que hacemos con nuestras vidas se convierte en político, en algo sobre lo que implantar una ley, si esta ya no existe. Nos invisibiliza, y hace lo mismo con nuestras problemáticas, nos convierte en ciudadanos de segunda categoría aun cuando somos la mitad de nuestra sociedad, nos niega el derecho a quejarnos, a decir que no incluso a una transformación física como la ablación del clítoris.»[vii] 

            La población musulmana en el mundo es un grupo de países muy variados que van desde monarquías constitucionales como Marruecos a repúblicas democráticas como Turquía, pasando por regímenes teocráticos como Arabia Saudí y Pakistán. En Arabia Saudí las mujeres recién pudieron fumar en público o ir a estadios de fútbol meses atrás, bajo «el reformista» Príncipe Salman; mientras que en Pakistán las mujeres no pueden testificar ni estudiar, son forzadas a contraer matrimonio -y no pueden participar ni permanecer en la misma habitación donde procesa la declaración-, en su mayoría son víctimas de violencia física y sus rostros pueden ser quemados con ácido si son acusadas de «deshonrar» a sus familias. En Egipto se practica la mutilación genital femenina, y en Yemen hay matrimonios forzados con niñas de 8 años. Siendo gran parte de la población musulmana de África y Asia testigo de ocupaciones extranjeras, pobreza, guerras civiles, desigualdad social y acceso restringido a la educación, higiene y sanidad; se entiende que el feminismo llegue recientemente a la agenda. Y dondequiera que surja una crisis estatal o nacionalista, o una amenaza fronteriza a la cultura y religión, lo primero que sufre son los derechos de las mujeres.

                  Teólogas como Jolanda Guardi o Asma Barlas, en el libro Reseñas: teólogas, musulmanas, feministas, analizan el rol de la mujer en el islam a través de interpretaciones no patriarcales del Corán, destacando su beneficio para la coexistencia de la religión y la democracia en el mundo musulmán y fuera de este. Bajo este mismo lineamiento, la periodista española y musulmana Amanda Figueras, define al islam como inclusivo, si se lo logra despojar de la lectura patriarcal. En su libro Por qué el islam, introduce: «hay muchos libros que hablan del islam pero la mayoría son académicos y otros tantos están escritos por no musulmanes. El resultado: sus autores se acercan al islam como meros espectadores, cargados de sus propios prejuicios, desde los cuales construyen un discurso que, por lo general, no hace sino reforzarlos». De todas formas, coexistiría la poliginia; o la aleya que cita: «aquellas de las que temáis una conducta rebelde y obstinada, amonestadlas [primero], y [si no surte efecto] abandonadlas en el lecho y [en última instancia] golpeadlas. Pero si os obedecen no hagáis nada contra ellas». Asimismo, considerando factores como el analfabetismo y la impunidad frente a la violencia de género, el poder avasallante de las tradiciones resulta cada vez más difícil de contrarrestar.             En miras de concluir, podemos suponer al feminismo islámico como el intento de crear un espacio entre posiciones contrarias pero complementarias, que sabe que el terrorismo no es religión y busca revocar el pacto sociopolítico sin socavar la fe. En palabras de Valentine Moghadam, socióloga y jefa de la sección de «Igualdad de Géneros y Desarrollo» de UNESCO, «las posiciones extremas no permiten comprender el surgimiento de los movimientos reformistas»[viii]. La puja conceptual será inevitable: la libertad es premisa fundamental del feminismo, y hemos mencionado aquí la imposibilidad legal de incluso elegir la propia religión. Queda por delante un camino de aceptación, hacia las diferentes posturas y propias vivencias del feminismo como movimiento social fruto de la desigualdad, y también de conciencia y difusión responsable de la información. Puede éste ser un paso hacia una tardía o temprana -pero necesaria- revolución.


[i] https://elpais.com/elpais/2016/12/12/planeta_futuro/1481544684_276839.html

[ii] https://www.mujerhoy.com/vivir/protagonistas/201905/20/shirin-ebadi-vida-musulmana-premio-nobel-paz-rev-20190520012307.html

[iii] https://www.pewresearch.org/fact-tank/2017/08/09/muslims-and-islam-key-findings-in-the-u-s-and-around-the-world/

[iv] https://elpais.com/elpais/2017/01/30/mujeres/1485795896_922432.html

[v] https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/las-diferencias-entre-feminismo-islamico-y-occidental-a-debate/10004-3995618

[vi] prenda que cubre el cuerpo y la cara por completo, dejando apenas una redecilla a la altura de los ojos (véase más en: https://people.howstuffworks.com/veil3.htm)

[vii] https://atalayar.com/blog/la-condena-del-feminismo-isl%C3%A1mico

[viii] «Globalization and social movements», Valentine Moghadam.

EL VERDADERO TRASFONDO DE LOS DISTURBIOS DE MINNEAPOLIS

LORIE SHAULL – Young boy wearing a mask at the Minnesota State Capitol in St Paul, Minnesota at the end of a “Sit to Breathe” Sit In. – JUNIO 2020

EL VERDADERO TRASFONDO DE LOS DISTURBIOS DE MINNEAPOLIS

Proyectar Nación

Lic. Macarena Acosta


 

                                                                       «Un disturbio es el lenguaje de los no escuchados» Martin Luther King

«Aquellos que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta» John F. Kennedy

Los disturbios y manifestaciones violentas no son nunca el primer recurso, ni son una forma de protesta en sí, sino una forma controvertida que encuentran las comunidades manifestantes para liberar la tensión y la indignación de haber intentado ser escuchados por los canales considerados tradicionalmente válidos, y haber sido ignorados. Es una forma de hablar con acciones, una vez agotados los recursos dialécticos. La comunidad Afro-Americana de los EEUU lleva consigo el legado histórico de esclavitud, racismo y discriminación que por generaciones se ha constituido por medio de diversas formas –separaciones de raza, educación, pobreza, paga diferencial, y salud entre otras– como ejemplos del racismo sistemático y estructurado que los/las Afro-Americanos/as continúan padeciendo. Las estadísticas del virus Covid-19 son una muestra de la diferencia en salud, mientras que la brutalidad policíaca para con la gente de color es otra de las aristas más violentas e injustas del racismo estructural. Sigue leyendo

Desentrañando atrocidades: Tumbas Colectivas en un territorio controlado formalmente por ISIL

«Remains of about 27 other Yazidis were found in a bloodstained pit in the Sinjar area, further south»
Foto: Abdul Hamid Zibari – Agencia: RFE-RL
Fecha 01FEB15

«DESENTRAÑANDO ATROCIDADES: TUMBAS COLECTIVAS EN UN TERRITORIO CONTROLADO FORMALMENTE POR ISIL» – UNAMI/OHCHR 06 DE NOVIEMBRE DE 2018

PROYECTAR NACIÓN

Deseando ocupar algún tiempo de nuestra vida, hicimos ánimo de traducir este documento a fin de darle a nuestra hispanidad un poco de conocimiento sobre los atroces actos que ocurrieron en otro lado del mundo. Equipo de Proyectar Nación.


1. Introducción

Entre junio de 2014 y diciembre de 2017, el Estado de Irak y el Levante (por sus siglas en inglés ISIL) se apoderó de grandes áreas de Irak como parte de su llamado Califato, liderando una campaña de violencia generalizada y de violaciones sistemáticas al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos – actos que pueden constituir crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y, posiblemente, genocidio en virtud del derecho penal internacional (1). Hasta la fecha, más de doscientas tumbas colectivas, un legado de terror del ISIL, se han descubierto en áreas anteriormente controladas por el ISIL. Contienen los restos de miles de víctimas, la mayoría de las cuales nunca pudieron ser identificadas. Estas escenas de crímenes masivos son símbolos de pérdidas humanas horrorosas, sufrimiento profundo y crueldad extrema.

Preparado por la Oficina de Derechos Humanos de la “Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak” (por sus siglas en inglés UNAMI) y por la «Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos» (por sus siglas en inglés OHCHR) (2), este informe destaca los desafíos que enfrentan las autoridades iraquíes para realizar exhumaciones, identificación de restos humanos, así como los desafíos que enfrentan los familiares que buscan obtener información sobre la suerte y el paradero de sus familiares desaparecidos y, si han muerto, sus restos mortales. Además, este informe destaca el derecho internacional, las normas relacionadas con las obligaciones de Irak para investigar y procesar los asesinatos en masa que se produjeron en el contexto de este conflicto y las mejores prácticas relacionadas con la protección y el examen de tumbas colectivas, incluida la investigación forense de las  mismas en Apoyo a los procesos penales.

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EL BENEFICIO DE SER POBRES

Bahía Blanca no queda afuera del incremento en los índices de pobreza.
Autor: Tres Líneas Clipping
Fecha: 08 de Agosto 2016

El beneficio de ser pobres

Mayra Arena


Mi vieja es una mina marginal. Toda la vida vivió fuera del sistema y ahí quedará. Por un problema que tuvo al nacer, es muy pequeña: no llegó nunca al metro cincuenta, y por los muchos embarazos que tuvo ya se le cayeron varios dientes. Tiene 41, pero la falta de dientes sumada a su escasa estatura y marcada delgadez, hacen que aparente mil años más.

Mi vieja dejó la escuela porque era al pedo. Vos le explicás algo y no lo entiende. Incluso las cosas más simples, se las tenés que explicar despacio, varias veces. Si querés enseñarle a ir al chino de la vuelta lo mejor es acompañarla y que vaya, porque si le explicás el camino, no entiende. Mi vieja nunca prendió una computadora, ni la va a prender. Apenas sabe leer y escribir, y cuando digo “apenas” quiero decir, escribe como el orto y cuando lee no le queda nada. Tiene que leer algo simple varias veces para que le quede. A veces nos pide ayuda a las hijas grandes, y hay que explicarle despacio y con palabras claras, sino no entiende. Sigue leyendo